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miércoles, 1 de mayo de 2013

La Risa, revista de humor. Capítulo IV.

Reanudamos hace poco la acividad de la bitácora, y como bien reza en nuestra cabecera, el presente blog está dedicado al Guerrero del Antifaz y al tebeo clásico español, por lo que estudios como el que nos remite nuestro amigo Manuel López siempre son bienvenidos. Dada su evidente calidad, su publicación supone un motivo de alegría para todos los aficionados.


El humor grafico tiene muchas vertientes. El humor es de muy difícil manejo y no siempre se tiene el privilegio de salirse victorioso. Emilio Boix es uno de esos autores que no ha necesitado recurrir a la mala leche en sus historietas para hacernos reír.


Las historietas de Nicomedes Camueso esta formadas por historias autoconclusivas de una página, con entramado argumental sencillo pero dotadas de cierta coherencia ambiental.

Todas las historietas giran alrededor del personaje principal; de sus argucias para no trabajar, aparentar lo que no se es, ni hace, delante de su novia o de sacarle dinero a su tía. Por tanto no son unas historias con grandes personajes, ni que detrás de sus hechos o pensamientos se escondan grandes ideales ni intereses sino las miserias de un personaje, con unos diálogos y situaciones, sobre todo situaciones, hilarantes



El personaje pasaría a Martínez Osete, que no se queda atrás, ni mucho menos a pesar de lo cuantioso de su producción. El dibujante está en plena forma creativa y así lo demuestran todas las planchas, donde el humor está presente a través del grafismo y no del guión. Es mucho más gracioso lo que nos cuenta sinó como nos lo cuenta.
LA HISTORIETA Y EL HUMOR NO SE RINDEN

En los caracteres del gag, influye decisivamente la personalidad del personaje, siendo como es la expresión de sus relaciones con el mundo que le rodea. Dicho en otras palabras, antes de hacernos reír, el persona je nos propone un universo, del cual nace su comicidad específica.

Todos los gags, por otra parte, tienen la virtud de ser plenamente representativos del personaje que los interpreta. Esto explica, además, el hecho de que podamos recordar gags de Bob-Ayna, Nicrostato Mochales o Nicomedes de Boix, otro tanto sucede cuando los personajes son tomados por Bech/Martínez o Martínez en solitario; y ello por la sencilla razón de que en sus historietas aparecen unos personajes dotados, aunque elemental, de cierta psicología

En cualquier caso, el gag historietistico es un acto de imaginación tan estricto como pueda serlo una imagen poética, y por reunir la doble condición de arte y técnica ha llegado a desarrollar unas leyes bastante complejas.

Sus características se pueden ordenar, clasificar y etiquetar, a la manera en que -si se nos permite la imagen- al degustar un buen vino o un guiso bien condimentado cabe determinar y valorar la calidad, el sabor y el aroma.

Puede ser que, según algunos pensadores, a finales del Siglo XX haya llegado también «el fin de la historia».

Pero no el fin de la historieta. Y mucho menos el fin del humor.

Para demostrar que todavía, escribimos, soñamos, nos reímos y queremos que nuestros lectores se rían, seguimos nuestro recorrido por el semanaria La Risa, donde dos los autores más significativos de nuestra posguerra nos conducen por el mundo onírico de Nicomedes Camueso encerrado en los cuadritos de tinta y papel.

Mucho se ha hablado de las distintas publicaciones de humor posbélicas, pero poco de La Risa y aún menos a su favor. Nadie ignora que el circuito productor-artículo- consumidor genera penosas injusticias.

Esta manipulación del mercado no la sufre sólo la historieta: el cine, la literatura, la música, la plástica y el teatro no logran soslayar estos mecanismos comerciales.

Y por ello quiero reivindicar esta publicación que entre sus páginas más valiosas, merecen destacarse las realizadas por Emilio Boix y Juan Martínez Osete.

SUEÑOS DE HISTORIETA.

Si como se ha señalado por parte de diversos estudiosos de la historieta, es en el contexto frenético de cambios de los años 30 es donde debemos situar la cúspide de la evolución del tebeo, en los que las revistas La Risa Infantil y Rin-Tin-Tin al organizar la renovación total de las historietas de aventuras, despertaron a la competencia con la actualización del grafismo, la invención de un nuevo lenguaje expresivo de las historietas, el total predominio de las mismas y la potenciación de las aventuras gracias a los guiones de Canellas Casals.

Los años 40/60 fueron testigos del esfuerzo de diversos creadores por sacar adelante la expresión de este arte tan devaluado conocido como historieta. Jóvenes y veteranos se fusionaron rescatando la tradición que otrora (anteguerra) tuvo el país en este campo, para un mercado naciente que la consumió en cadena, expandiéndose muy rápidamente a través de las principales ciudades del país.

Sin embargo, no todas fueron rosas. En la mayoría de los casos fue una experiencia llena de obstáculos. Por solo citar algunos, podríamos referirnos a la falta de compensación económica, limitados medios técnicos, y, quizás el más duro de sortear, la mirada inquisidora de la censura del franquismo, cuyo régimen, dictatorial, controló totalmente la libertad creadora

A pesar de todo, la historieta supo reponerse y hacerse el hueco divulgativo que le corresponde con nuevos modelos, contenidos y recursos estilísticos que se plasmaran en la historieta o el tebeo de la posguerra. Un tebeo donde la diversidad de los temas conforman un universo creativo que hará las delicias de los niños y de los no tan niños. Publicaciones como TBO, Pulgarcito y La Risa recobran vida y cuentan sus historias. Éramos niños y teníamos el alma llena de aventuras y de sueños de historieta.

Lo cierto es que la historieta contribuyó, como educadora informal, a desarrollar la imaginación y a proporcionar placeres estéticos que no cesaron de perfeccionarse. Sin caer en la vulgaridad, consiguió distraernos y expansionarnos. Un algo superficial, fácil, alegre y chistoso.

En aquellos años, en los quioscos veías muchas colecciones de tebeos: El Guerrero del Antifaz, El Capitán Marvel, El Capitán Coraje, Pulgarcito, La Risa, Nicolás, y un larguísimo etcétera. Ahora pasas por los quioscos y sólo ves "las capitanas Obregón, Rociíto y demás ralea de famosillas y famosillos de turno".

El tebeo era un medio privilegiado porque, de paso, nos acercó a la lectura, nos familiariza con los libros, con el papel, con la imagen. El lenguaje de la historieta sirve para aprender a encontrar semejanzas y diferencias entre esos lenguajes.

Hace ya varias décadas que como aficionados a la historieta, vivimos de nostalgias y devaneos. Las gloriosas épocas de las que alguna vez fueron llamadas escuelas de la historieta (la magnífica valenciana, la Bruguera, la Madrileña), pasaron ya. Hasta la historieta norteamericana, tan imitada por unos y criticada por otros, ha dejado de ser lo que era.

De estos años han quedado excelentes logros en el campo de la historieta humorística. Sus historietas, de corta extensión, una página o menos, excepcionalmente dos páginas, son un reflejo de la época, están llenas de elementos cotidianos, como medios de transporte o formas de vivir, cuyo reflejo histórico ha quedado para las generaciones posteriores como rica fuente de estudio. Si en ocasiones sus temáticas no dejaban de ser sencillas anécdotas de ambiente cotidiano, los dibujos alcanzarían un estilismo y gracia peculiares.

Cuantas sonrisas les debe nuestra infancia a esas publicaciones infantiles: TBO, Pulgarcito, Jaimito, Pumby, Nicolás, La Risa Infantil y tantas otras…….. ¡Gracias, Gracias a todas! y en especial a La Risa que es la que hemos querido traer a estas páginas.

Manuel López

Para acceder a los capítulos anteriores de este estudio, haced clic en los enlaces indicados:

La Risa capítulo I         La Risa capítulo II                La Risa capítulo III


miércoles, 13 de febrero de 2013

La Risa, revista de humor. Tercera parte

A partir del número 74, Martínez Osete, (uno de los dibujantes más admirados y queridos por el mundo de la historieta posbélica, un creador humilde que llenó de felicidad a miles y miles de lectores de nuestra piel de toro), se hará cargo de Nicomedes Camueso y Nicrostato Mochales y de Bob-Ayna y Pat-Acon, con guiones de Bech y propios. Hay buena comunicación entre ambos, casi se complementan, hay momentos en las historietas en que se reconoce el humor de E. Boix, sobre todo en la resolución de algunos gags.



Asombro en la ruptura de la técnica a las que hasta ahora Martínez Osete nos había permitido asomarnos, con la incorporación de un estilo cercano al de Emilio Boix en un ejercicio de permanente experimentación. Muestra palpable de la capacidad de Martínez Osete de sobrepasar sus propios límites, y largamente. Muestra de su indudable multiplicidad.

Multiplicidad en las infinitas variantes que introduce a su grafismo y que ha sido una constante y es sello inconfundible de su obra.




Según los cánones debería ser la resolución a estas líneas, pero podemos anunciarlo ya de buenas a primeras: el trabajo de Martínez Osete, están a la altura de su predecesor, te brinda a los personajes como amigos ya conocidos, con historias que progresan, crecen y explosionan en un mundo de papel y tinta.

El salto evolutivo de Martínez Osete, fue enorme, sus páginas (siguiendo las pautas marcadas por su antecesor) son una sucesión disparatada de gags.

Nicrostato Mochales, por ejemplo, se acentúa, si cabe, como el personaje catas-trófico que es, en sus historias los porrazos, tor-tazos siguen abundando por doquier, provocando la diversión del lector.


Martínez Osete fue un digno sucesor de Emilio Boix y no solo en el semanario, sino en otras publicaciones de la Editorial Marco, entre ellas la de Hipo Monito y Fifí.



Mitos de Papel. "La Risa Infantil"

Ciertamente nos resulta difícil deslindar el primer gusto por la lectura del descubrimiento de los tebeos.

Para sus detractores, es fácil constatar que es muy difícil (por no decir imposible) encontrar en los tebeos la prosa de un Delibes, un García Márquez, un Borges o un Cela, por poner sólo ejemplos indiscutibles. En los tebeos hay que buscar otra cosa.

La función social de la historieta es el entretenimiento, la recreación, que el lector satisfaga su ansiedad de ser motivado para gozar en forma fácil y sin complicaciones, de una evasión temporal de las permanentes presiones del trabajo, el estudio y la disciplina social.

La historieta de posguerra, ha sido el eco de la inquietud vibrante de una clase social que no tenia forma de expresarse; la interpretación de sus sueños y esperanzas; la risa espontánea y sincera de quienes buscaban una luz y una satisfacción mínima en medio de su existencia llena de angustias".

La fascinación que nos producían aquellos tebeos, el hipnotismo que esas mismos tebeos nos construían, facilitaron que, ni por un instante, nos cuestionáramos las carencias que padecíamos

La Risa es una de aquellas muchas publicaciones que, en una época de penurias, nos ofreció un humor alegre y desenfadado. Su lectura se transformaba en un extraordinario antídoto contra la desmoralización y la desesperanza.

Errantes, solitarios y desconfiados pasean, hoy, los antiguos tebeos, sin ningún oído que les escuche, y eso pese al esfuerzo que realizaron por ofrecernos horas y horas de divertida evasión.

Hoy vivimos en una sociedad, "en la que tener una opinión formada es repetir la última reseña transmitida por cualquiera de las revistas del medio.

Toda esta actitud posibilita que hasta surjan nuevos publicaciones que no son sino más de los mismo. Aprender a ser críticos, se ha convertido en una sutil manera de defender el más puro relativismo; en el fondo de cualquiera de las publicaciones de este estilo subyace la idea de que nada es verdadero o falso de manera absoluta; todo depende del punto de vista de cada uno.

¿De que se habla en la calle? Pues incorporemos un correo de los lectores. Así funciona los mass media. Da igual que el tema elegido sea los superhéroes, el manga o el tebeo europeo. Todo es opinable. Montar un correo de este estilo es fácil: basta invitar a escribir a los lectores, que unos defiendan y otros ataquen

Si vivimos en sociedades dónde crece la subjetividad, y con esta crece la necesidad para muchos individuos de reafirmar y mostrar su identidad, dando a conocer por correo sus gustos y sus fobias. No nos debe extrañar que triunfe los tebeos del "star system ".

Los tebeos de superhéroes, son un discurso envuelto, envasado y etiquetado de forma apetecible.

El tebeo de producción española ocupó en aquellos años un lugar de honor poniendo al alcance de todos los bolsillos materias tan impagables, en época de escasez, como ilusión y entretenimiento cultura. Y si nos apuran, incluso, cultura.

Durante más de dos décadas, la historieta autóctona gobernó en silencio los hábitos culturales de millones de españoles".

Por eso nos hemos remitido a uno de esos tebeos, a modo de recordatorio, donde nos remiten esas imágenes... El desconocimiento de nuestra historieta, a falta de un estudio serio, es evidente. Otro problema, extrapolable a todo el estado español, es el desconocimiento de lo que significa la historieta. Se suele clasificarla como un producto para niños.

La Risa no fue una publicación exclusivamente infantil, fue leída por todo tipo de público, desde niños, adolescentes, adultos, hombres y mujeres.

La Risa tenía un toque de simpleza e imaginación que en vez de impactar, seducía. Esta es la clave. Que no haya estridencia, la fascinación proviene de la sencillez.

No hemos pretendido hacer erudición en estas páginas sobre La Risa Infantil, porque no somos estudiosos del tema, sí somos "degustadores".

¿Pero a cuento de qué os contamos todo eso?, nos da igual que estéis de acuerdo no, pero queríamos describir algo que vivimos intensamente.

En resumen, fueron significativas la cantidad y calidad de muchas de las revistas de humor que se publicaron en esos años.

Confundir al lector

En estos momentos el tebeo es el único medio de comunicación de masas que ha dejado de serlo para convertirse en minoritario, desplazo de las prioridades infantiles y adolescentes por la televisión, la consola o por cualquier otra cosa. En los últimos años el tebeo ha sufrido una notable transformación, desapareciendo prácticamente de los Kioscos, es el gran marginado de los mismos.

Por ello haciendo una valoración del pasado, con algunas especulaciones sobre el momento actual de los tebeos, nos encontramos que en los años cincuenta se consolidó una puerta de ingreso al mundo del tebeo y un filón para las editoriales, que marcó a toda una generación de lectores y autores. Con un importantísimo auge del formato revista que se multiplican como las setas. Los cuadernos de aventuras pasaron también a ser familia numerosa. En la actualidad, la familia numerosa esta conformada por las revistas y fanzines especializados, de breve vida en la mayoría de los casos, como si los pocos lectores de tebeos que quedan se hayan convertido en expertos críticos del medio. Se publican páginas y páginas con estudios y opiniones en las que, en la mayoría de los casos, es imprescindible lo que les gusta y porquería todo lo que nos le va, confundiendo así al lector, especialmente al neófito...

Hablo también de lo que me gusta, este es el criterio y quizá este sea uno de miss puntos débiles en el que se puedan aferrar esos que siempre critican la que otros hacen.

Pero pensamos que existe una diferencia básica entre de lo que yo hablo y muchas de esos escritos, y es la de que yo no puedo confundir a lector alguno, ya que hablo de unos tebeos que, desgraciadamente, ya no se publican, ello no es óbice para que sea plenamente conscientes de que el tebeo ha pasado la infancia y la adolescencia en el siglo XX, llegando a un cierto grado de madurez. No, no me he quedado anclado en el pasado, pero esto no quiere decir que no se pueda hacer una valoración de éste. Yo, intento una reflexión sobre el aspecto creativo y temático de los tebeos de mi infancia.

Manuel López





martes, 15 de enero de 2013

La Risa, revista de humor. Segunda parte.




Los lectores de aquellos años acudíamos a la Risa en busca de personajes que, junto a otros, nos ayudaron a paliar la miseria cultural de un país hundido en la estulticia oficialmente programada por la dictadura. Fue nuestra muralla protectora


Está comprobado que abundan los lectores y especialistas en historieta literatura que subordinan, que sólo valoran en una obra sus aspectos histórico-sociólogos y que jamás analizarían a un autor o publicación fuera de esas premisas. A La Risa le han endilgado los peores lugares comunes del género. En algunos casos, esas aseveraciones riñen con la verdad y carecen de objetividad.

¿Por qué? ¿Hay algo de malo en preferir a La Risa frente a Pulgarcito? De la misma manera que se puede escoger entre Jaimito y Pumby, o entre Paseo Infantil o Nicolás. Con ello no pretendemos decir que La Risa nos guste más o menos que las otras citadas, todo lo contrario y, en este sentido, comparar a La Risa con Pulgarcito (por ejemplo) puede resultar un ejercicio peligroso (por decir lo menos) y, en este caso, sólo nos queda la hidalguía de reconocer las notables diferencias que van desde una a la otra en los intereses temáticos de cada publicación. En Pulgarcito el carácter lúdico de sus historietas esconde -sin embargo- una visión amarga de la mayoría de los temas que tocan en coherencia con su contenido (dificultad por establecer relaciones sexuales, crisis de la pareja, enfrentamiento generacional...) De alguna manera, hizo escuela. Mientras que la comicidad en La Risa fue una de las cartas triunfadoras de esta publicación desde sus primeros años. De los filmes de policías y ladrones de la Keystone a las peripecias cómico-patéticas de Chaplin, o las aventuras y desventuras de Laurel y Hardy fueron el ingrediente esencial de La Risa.

La Risa, en esta su segunda etapa, se sustentó en Emilio Boix, creador indiscutible y genio de la historieta cómica cuya influencia marcó la posterior carrera de muchos de los humoristas de nuestro tebeo.

A quienes le siguieron, y a todos ellos, están dedicadas estas páginas. Algunos de los más grandes historietistas cómicos de nuestros Tebeos. Muchas gracias a todos por los momentos tan felices que nos habéis hecho pasar.

Uno de los elementos distintivos de esta publicación, es que consiguió aglutinar diferentes generaciones, ampliando el número potencial de lectores y asegurando la continuación del medio que siempre parece estar en una fase critica.


Hoy la mayoría de estos autores se han retirado o han desaparecido, sería el momento de hacer un repaso a todo un estilo de hacer tebeos que generó un gran movimiento social y económico a su alrededor. Desgraciadamente en nuestro país, la historieta no es considerada cultura.

Nuestro gobierno (nuestros dirigentes, en realidad) debieran comprender la importancia de la historieta como medio de aprehensión más inmediata de toda una época, y difundir nuestra riquísima historia tebeistica.

Evidentemente, todo ese riquísimo material está casi perdido. Ignoramos si las Bibliotecas Nacionales que suelen tener como misión guardar ejemplares de todo lo publicado cuentan con hemerotecas de este género. Pero en general el material que era propiedad de editoriales que han cesado se ha perdido. Aquel que era muy valioso y redituable seguramente se ha vendido a Europa. Hasta la invención de la fotocopia de calidad los dibujantes solían perder para siempre sus trabajos

Pero, más allá de la conciencia de esta evidente popularidad del tebeo en el contexto de nuestro país durante el período de anteguerra, poco o nada se ha avanzado hacia la comprensión global del papel jugado por aquéllos pioneros de la historieta española.

Una vez más, nos hemos dejado llevar por las mil y una divagación sobre lo que debiera y sobre lo que es. Así que vamos a retomar el tema que motivaban estas líneas.



La Risa 2ª época


Una de las peores cosas que puede pasarle a cualquier publicación es tener que luchar contra unas expectativas preconcebidas. Algo así le sucede a "La Risa", que inevitablemente carga con la rémora de la comparación con "Pulgarcito o Nicolás", con las que compartió dibujantes.

Sin embargo, aunque las posibles coincidencias con "Pulgarcito y Nicolás" existen, no es menos cierto que "La Risa" es capaz de conseguir. "La Risa" es un tebeo interesante, mantiene un ritmo sostenido y guiños al cine mudo que constantemente apelan a los lectores

Se ha dicho que cuando todo el mundo crítica un tebeo hay que desconfiar y cuando todo el mundo elogia un tebeo hay que desconfiar. Y aunque no es la primera vez que traemos a colación esta perogrullada tampoco será la última mientras nos ocupemos de tebeos como La Risa, que si bien no es un tebeo perfecto, si que es una buena tebeo, pero no ha tenido demasiada buena prensa

Dicen algunos estudiosos que «lo popular» es una fábula. Bien intencionada y todo pero fábula nada más. Aún hoy a pesar de las trastabilladas, todavía se pueden descorrer cortinas amables hacia la ventana de lo popular, melancólico si se quiere, pero que a veces reconforta.

No pretendo, y eso es obvio, volver a unas raíces peligrosamente museogficas. La crisis de identidad nacional de nuestra historieta es más grave y no se cura con patriotismos nostálgicos. Los tebeos actuales requieren de dosis de criterios y critica, saber apropiarnos de lo global sin diluirnos en la coca cola.
Atrás quedan, para siempre, los años gloriosos de unas historietas en las que ¡Ni están todos los que Son, ni Son todos los que Están!
Al hablar del contenido de un tebeo sin adquirir plena conciencia de que lo que todo tebeo exhibe es, para decirlo de algún modo, pecar de la mayor ingenuidad; es suponer que la realidad que exhibe el tebeo es un recorte de la "realidad"

Por todo lo antes dicho, analizar con pertinencia un tebeo requiere hablar de su lenguaje -tanto como, por ejemplo, hablar de la novela requiere del conocimiento reflexivo de la lengua escrita- de sus posibilidades significantes, de sus vericuetos, de sus alcances y sus convenciones. Todo discurso analítico sobre el tebeo debe comenzar por preguntarse, con detenimiento, cómo está constituido su lenguaje.

De Emilio Boix ya nos hemos ocupado en alguna otra ocasión por lo que me limitare a subrayar que las historietas de E. Boix, no pierden nunca de vista el objetivo principal de hacer reír.

La historieta aquí reproducida, es un compendio de las virtudes de Boix. En sólo unas viñetasconsigue reunir una serie de gags de lo más conseguidos. Todas las historietas de Boix, admiten ser disfrutadas en diferentes niveles, la puesta en escena y una estructura narrativa que justifica la inclusión de los disparates más delirantes.




Humor blanco pero inteligente

Fue en el semanal "La Risa" donde nacería Bob-Ayna y Patacón, personajes que se conformarían como unos de las mejores de la revista y cuyas aventuras solían ser una sucesión gags visuales. Las aventuras de nuestros protagonistas, ofrecen al lector mucho más que una página humorística o un chiste verbal y visual. En sus páginas se busca y se halla una acción trepidante, de un ritmo cinematográfico, siempre adornado con ese humor tan peculiar del autor, un humor blanco, sano, inocente. Se trata, pues, de una obra cercana al absurdo y de una sencillez narrativa claramente surrealista que encaje perfectamente en el dominio lingüístico del lector de cualquier edad.

Emilio Boix se mueve en ese terreno con pasmosa agilidad durante años y años, produciendo cientos de ilustraciones dinámicas, que se mueven entre el gag simpático, la emoción del riesgo, un bello romanticismo, y el exquisito cuidado por el detalle.

Muy adecuado a este tono general es el grafismo de Martínez Osete, (que se hizo cargo de los personajes), claro, sencillo y atractivo, con abundantes gags con acertados logros visuales. Son las virtudes de una aparentemente sencilla linealidad. Una sonrisa ingenua, y trasnochada si se quiere, es la que nos ofrecen ahora aquellas viejas historietas de Bob-Ayna y Patacón, de indudables aciertos estéticos, ello sin descuidar el endiablado ritmo narrativo que Boix/Martínez imponen a las aventuras de sus protagonistas, siempre moviéndose de aquí para allá, puestos al servicio de la imaginación y del deseo del puro disfrute utilizando hábiles y eficaces, recursos.





Bob-Ayna y Patacón, dos soldados de las fuerzas de los Estados Unidos que se ven en las más insospechadas situaciones. Frente al dinamismo, locura y endiablado ritmo de E. Boix, Martínez Osete aportó una comedia mucho más pausada.

Atrás quedaba una época dorada; Editorial Marco no será capaz de superar la competencia que supone Bruguera lo que conllevó el cierre de la Risa, despidiéndose, ésta, del quiosco con más pena que gloria. La Risa no supo adaptarse a las situaciones cambiantes de los gustos juveniles pero, indudablemente, forma parte irrenunciable de nuestro patrimonio cultural colectivo.
Volviendo la vista atrás

La vida de cualquier persona está llena de momentos intranscendentales, que no implican un antes y un después relevante, ni tan sólo un mínimo cambio en ningún aspecto. Lo aceptamos como una realidad ineludible y, aún que de forma individual cada uno de estos momentos parece que no nos aporta nada, al cabo de los meses, quizá de los años, en conjunto y cuando lo vemos con tanta perspectiva como sin prejuicios, descubrimos que sí que han sido sucesos que nos han condicionado de alguna manera. Una de las épocas más llenas de momentos estúpidos es la adolescencia y, paradójicamente, también es un pozo donde, posteriormente, sacaremos muchas facetas de nuestro carácter.

Volviendo la vista atrás, surge una de los más agradables momentos de aquella adolescencia: la lectura de tebeos. Reconozco que siento admiración por los tebeos posbélicos y que me duele que los niños y adolescentes no lean más que mangas y superhéroes, es decir tebeos que no son ni españoles ni europeos, donde pienso que existe una mayor variedad temática y estilística.

La Risa es un tipo de tebeo que alegró la vida al lector, que nos hizo pasar muy buenos ratos, especialmente con Bob-Ayna y Pat-Acón, personajes que solían desencadenar una serie de situaciones graciosas que conseguían arrancarnos una carcajada sana, de aquellas que tanta falta nos hacían en aquellos tiempos.

Juan Martínez Osete

Muchos autores que hace unos años eran conocidos y reconocidos por el aficionado, hoy en día tienen el nombre y la obra llena de polvo porque han estado abandonados a la desmemoria. Se podría creer que el grado de olvido es proporcional a la calidad de su obra, pero seria caer en un grave error aplicarlo a un autor como Juan Martínez Osete, quien fuera uno de los autores preferidos del aficionado de los años 50/70.

El hecho de heredar los personajes de Emilio Boix sin que se nota, se ha de tener en cuenta como una magnifica muestra de la categoría como historietista de Martínez Osete, quien sin renunciar del trazo que le caracterizaba desde sus inicios, fue depurando su estilo hasta llegar a un grado de perfección formal muy elevado. Los personajes de Emilio Boix marcaron una inflexión importante en la trayectoria artística del autor.

No es un autor de temáticas rebimbombantes, ni de escenografías exageradas. Coges un tebeo, lo hojeas, y no encuentras ninguna viñeta espectacular. Por contra, observas que todo está en su sitio, perfectamente equilibrado, sin disonancias. Este es el más importante valor de Martínez Osete: su capacidad para mover con naturalidad sus personajes.

El dibujo puede parecer simple, infantil, pero estamos delante de un autor con una gran capacidad de síntesis y con un gran talento humorístico, que dibujó regularmente durante décadas. Las aventuras bélicas de Bob-Ayna y Pat-Acón de Martínez Osete, son unas de las historietas más hilarantes de la época, con unos gags excelentes fruto de un buen guión (muchos de ellos de Carlos Bech).

Manuel López

domingo, 21 de octubre de 2012

Coraza




Memoria sentimental en blanco y negro

Era un tiempo en el que no existían ordenadores ni videoconsolas, eran los años en la que los niños jugábamos en la calle y lo hacíamos en pandilla,  contábamos historias y leíamos tebeos, eran juegos propios de un pueblo pobre.
Habitualmente los chicos y las chicas jugábamos por separado. No obstante, ocasionalmente se organizaban juegos conjuntos y aprovechábamos esas ocasiones para… perseguir a la chica que nos gustaba. Desgraciadamente, ya no nos es posible regresar a ese momento mágico, en el que éramos mucho más auténticos de lo que somos ahora. Es una época que ya no volverá, pero que conservamos en nuestra memoria.
Esos años quedan ya muy atrás, pero muchos de los que la vivimos siguen siendo más o menos, un tema delicado. Como niños que éramos, nuestra visión del mundo no capta todas sus causas, pero no por ello dejaron de percibir su dramatismo.

En la década de los 50 y 60, los que terminamos la escuela, a los trece o catorce años, pasábamos a trabajar para ayudar a la economía familiar, las escuelas estaban separadas por niños y niñas. En los primeros años 50, herederos de las miserias de la posguerra, imperaban unos modelos morales y sociales dignos de una tardía inquisición. La dictadura franquista fue un régimen terriblemente autoritario, en el que imperaba el inmovilismo y el conservadurismo. Un sistema que influía fuertemente en las relaciones sociales, relegando a las mujeres al papel tradicional, el cual se mantuvo a lo largo de todo el periodo. A las niñas se les regalaban muñecas, escobas, cocinitas y todo tipo de utensilios para que se fueran entrenando para su vida futura, mientras que a los niños se nos regalaban coches, pistolas, etc. 

La idea de lo que es natural en la mujer estaba profundamente marcada en la conducta social. Los libros escolares de los primeros años de aprendizaje, si los analizamos, podemos observar que la mujer siempre aparece cosiendo, lavando o cocinando. El hombre se le ve leyendo el periódico, jugando con el hijo varón o realizando algún trabajo en exterior.

Como fuente imprescindible para el acercamiento a la historieta en el franquismo,  un punto de referencia casi obligatorio lo constituyen los condicionamientos sociales y políticos y, particularmente, la censura: no hace falta ninguna visión preconcebida o parcialidad «politizada» para ver que el franquismo ha dejado en la historieta una impronta no sólo accidental, sino que ha determinado y encauzado su historia totalmente. En España, hasta bien entrados los años setenta, la Iglesia y el Estado se preocuparon de imponer una moral sexual manifiestamente rigurosa, y así fueron educados también los  jóvenes autores de historieta.

Lo expuesto refleja facetas de una época que la mayoría de los lectores actuales no conocieron, facetas de la juventud de los años cuarenta y cincuenta.

Y paso ahora a escribir sobre lo que realmente quería escribir

A modo de introducción.

El llamado peplum.
La frecuencia de obras épicas menores de tema mitológico -baratos epilia del siglo veinte- había popularizado el término. Peplum en principio se refería precisamente a estas obras tan abundantes como populares. Hoy día la usan como sinónimo de película histórica más o menos anterior a la edad media. Para los críticos es un peplum, por ejemplo Sodoma y Gomorra. Lo son también Sinhué el egipcio y -digamos- Las cruzadas. Hay autores que usan conceptos como peplum medieval. La palabra nunca ha servido para gran cosa. Algunos comentaristas hablaban de la épica griega menor como películas de "túnica corta" y a sus personajes "héroes de túnica corta".
El peplum nace a finales de la década de los 50 como género cinematográfico de difusos contornos en el que amor, guerra, aventuras y exotismo se engarzan indisolublemente. El tebeo valenciano no fue ajeno a la moda del peplum, las huellas del glorioso pasado de Grecia y Roma son numerosas.

El peplum en el tebeo Valenciano
Si seguimos la publicación de la historieta valenciana en los 50, nos encontraremos muy diversas colecciones que intentaron reflejar los escenarios de una historia y mitología que el hombre escucha desde niño y cree conocer y en las que López Blanco demostró, con su Coloso, que la fantasía de los seres mitológicos griegos podía seguir atrayendo la atención de los lectores de cualquier época o Ayax de José Luis Macías. Pero, sin duda, en el imaginario colectivo fue la Roma de los emperadores, con su surtida colección de intrigas y desmesuras, del que quedó como referencia principal de aquellos tebeos Coraza de López Fajardo o los publicados unos años antes: El Libertador y El Defensor de la Cruz de Manuel Gago-
El peplum es uno de los géneros que más contribuyeron a poblar de fantasías heroicas los sueños de de lectores, pero los tebeos, al igual que en el cine, fueron perdiendo poco a poco el tren de la modernidad hasta desaparecer del todo de los kioscos.

Coraza
Coraza 1962
Guión: Pedro Quesada.
Dibujo : Pérez Fajardo (los 13 primeros números) Jesús Serrano el resto de la colección
Editorial Maga : 64 números (formato 17x24)

En los primeros números de la serie, el dibujo de Pérez Fajardo presenta, en un inicio, cierta rigidez y algunos problemas con la expresión de los personajes que a medida que ésta avanza, tanto en el movimiento como las diferentes posturas las resuelve con soltura. Narrativamente es correcto y el dibujo, con mas detalle de lo habitual en este tipo de tebeos, tanto en la documentación de la época histórica como en los personajes, se adecua con notoriedad a la época representada, la historia parte de un planteamiento completamente clásico, que se desarrolla deforma correcta por medio de un lenguaje narrativo que es exponente claro de la Escuela Valenciana, sin intelectualismos, sin complicaciones, si se quiere con un evidente maniqueísmo, que hace que los malos sean muy malos y los buenos muy buenos. 

Es esta una historia que se fundamenta en el cine del período clásico de las grandes productoras americanas que se veía en esos años y muy especialmente en Quo Vadis, adaptándolas al lenguaje de la historieta. La presencia de estas influencias es visible de un modo más que evidente en Coraza.

El asesinato de la familia del héroe y su conversión al cristianismo, constituye la línea argumental de todas estas aventuras cargadas de situaciones violentas. Las tortuosas aventuras de Coraza por recuperar a su amada y vengar la muerte de su familia, devanen en una carrera de obstáculos donde el miedo, el hostil territorio y la superioridad numérica del enemigo son simples pruebas a superar. 

Naturalmente la lucha del bien contra el mal, ambos definidos por la particular mentalidad de la época representada: Los albores del cristianismo. En este sentido parece, más bien, que asistimos al desarrollo de una tragedia griega cuyo resultado final los personajes parece desconocer y ser incapaces de evitar.

Fuga y seguimiento son las reiteraciones de Coraza, donde los personajes de ambos bandos se van dando caza unos a otros obstinadamente, donde la joven Fabiola, dechado de virtud, está tanto en poder de los contrarios como en compañía de los suyos. Este ceremonial de demora hace de Coraza una continua prórroga de situaciones alternantes; siendo esto, posiblemente, una de sus conquistas más decisivas.

En Coraza, como en casi todos los tebeos de la época, la mujer tiene sus esquinas más ejemplares, y aparece la mujer angelical como aparece también la mujer demoníaca, la bondadosa y la malvada. Buenos y malos, malos y buenos en persistente relevo como vigilantes de la presa.

Coraza es el arquetipo del héroe por excelencia, superior en fuerza e inteligencia a sus adversarios, no duda en ponerse al servicio de cualquier causa noble que necesite su ayuda, según el código moral acorde con los valores sobre los que hay un acuerdo universal, la lealtad, el coraje y la amistad.

 
Muchos y variados son los entrañables personajes que se han quedado grabados en nuestros recuerdos, en nuestra memoria, Coraza no era una de ellas, por lo que estábamos, en el fondo, predispuestos a que no fuera de nuestro agrado. Poco a poco se derrumbaba la barrera de rechazo que nos habíamos formado, su relectura nos evidencia, una vez mas, el que no se debe jamás despreciar una saga genéricamente. 

Bajo nuestro punto de vista no se trata de una obra que se pueda considerar redonda, quizá la principal cualidad de Coraza, mezcla de Quo Vadis, Espartaco y demás "peplum Made in Italia", al igual que la mayoría de las publicaciones valencianas, radique en ser poseedora de un carácter de tebeo popular y en el de ser, posiblemente, el único héroe de los tebeos hispanos que encuentra la muerte, junto a su amada, en el último cuaderno de la colección.

En ocasiones centramos nuestra atención en determinadas series olvidándonos otras, por lo que al echar la vista atrás sobre aquellas obras que en su momento, nos pasaron desapercibidas, no podamos evitar un proceso de significación y reconocimiento en nuestra valoración. Si bien es cierto que la exaltación a los valores del cristianismo y a sus mártires, que desprende la saga, puede llegar a resultar irritante en algún momento, no se puede terminar este recorrido de la serie, sin recordar que en un país en que la religión estaba estrechamente ligada a todo el ámbito de la cultura, es lo que garantizaba su subsistencia frente a la férrea censura de la época.

En definitiva, podemos hablar de un tebeo que tiene los suficientes atractivos como para hacerlo recomendable.

M. López

viernes, 7 de septiembre de 2012

Ayax el griego.




                                                          Ayax el Griego - 1960
                                                          Dibujo: José Luis
                                                          Guión: V. Tortajada
                                                          Editorial Creo - 20 números


Las maravillosas aventuras de un legionario Griego en la misteriosa tierra de los Faraones Todos los pueblos de la antigüedad en feroz lucha por la conquista del Poder. ¡Egipcios! ¡Persas! ¡Los feroces Hítitas! Todos desfilan en continua acción por las páginas de este magnífico cuaderno.
Así rezaba el texto que anunciaba el lanzamiento de Ayax El Griego, y efectivamente de estas y otras muchas bondades se nutre la historia, proporcionando al lector ingredientes suficientes como para mantener su interés.


Son muchas las obras o autores que, por circunstancias diversas, en su día nos pasaron desapercibidos, no obstante el tiempo, ese testigo mudo e implacable, nos ha permitido reencontrarnos con algunas de esas obras, y al hacerlo, en algunos casos, no hemos podido evitar cierta voluntad reivindicativa.  Ello es lo que nos lleva a hablar de Ayax el Griego.

La historia de la narrativa, es una reciprocidad de textos.  Y no sólo en el sentido que ciertas situaciones narrativas se repiten en todos los relatos, sino que sencillamente, la mayoría de las veces, contar una historia significa contar la historia de una historia.  Pese a la utilización repetida de esquemas comunes, Ayax el Griego no hace sino repetir los  elementos  básicos de  viejas odiseas.  En realidad en Ayax no hay nada sorprendente nada que no haya sido experimentado con anterioridad, pero la perfecta conjugación de los elementos de la planificación con la trama a narrar logra un conjunto realmente valido, muy por encima de algunas series muchos más celebradas...



Es hora de hablar claro, de puntualizar, de denunciar el esteticismo imperante en la historieta actual, cortar con esa moda que nada tiene que ver con la narrativa gráfica.  El objetivo debe ser contar una historia de la manera más clara posible.  La principal cualidad de una historieta debe ser la legibilidad, es decir, la claridad narrativa.  El mejor calificativo que se puede aplicar a unos dibujos es que sean narrativos.  Los de José Luis lo son.  También son vigorosos y dotados de la necesaria sensación de movimiento que requiere cualquier cómic.  Muy especialmente en uno como éste, en el que la vitalidad del personaje exige un dibujo vivo y ágil.  José Luis logra imprimir a sus dibujos la claridad narrativa necesaria para no entorpecer el sentido de continuidad que posee la historia que se cuenta.

José Luis Macías Sampedro, el dibujante de la serie.


Ahora bien, unos buenos dibujos por si solos, son incapaces de sostener la calidad de una historieta.  Por contra, un buen guión, con dibujos menos buenos si son correctos y narrativas, resulta un buen cómic.  En Ayax, dibujo y guión se conjugan de manera armoniosa consiguiendo transmitirnos todas las sensaciones que hacen creíble lo que estamos leyendo.


El Guión de Tortajada hace que la historia sea narrada a un ritmo vertiginoso, no hay ni un momento de respiro, son muchos los hallazgos en esta serie, lo que hace que el lector no llegue a cansarse jamás de leer la colección.  No existen altibajos en el guión y es de lamentar la precipitada finalización de la serie cuando esta parecía iba a adentrarnos en nuevas y trepidantes aventuras,
Resumiendo: El mundo aventurero de Ayax forma un todo coherente y abierto que consigue la plena aceptación del lector para introducirlo en aquél de manera inevitable.

Manuel López




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