jueves, 25 de agosto de 2011

Nené Estivill, autor de Agamenón y la Terrible Fifí


Memoria sentimental en blanco y negro

“Nené Estivill”
En 1957, dos años después de su salida de las cadenas de montaje italianas sale el primer 600 fabricado por Seat. En 1956 se había aceptado la primera petición para este coche, pero la demanda se desborda. En 1958 el plazo de entrega previsto es de cuatro años. En 1960 el plazo de entrega es de "tan sólo" un año. El 600 fue sin duda algo que cambió a España. El cambio de mentalidad que supuso este coche fue cósmico. Sin duda alguna el 600 fue uno de los logros del anterior régimen y, también sin duda alguna, el 600 contribuyó a anticuarlo. La gente se sentía más libre, viajaba más, salía al extranjero, el español perdía parte de sus complejos de paria, y empezaba a pensar que tampoco éramos tan diferentes.

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS
Nostalgia, recuerdos, vivencias, descubrimientos, curiosidad. Tal vez por eso nunca mueran. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Son los años 60
Mujeres con pantalones de campana o faldas cortas. Hombres con el pelo largo. De ellos fueron los años sesenta.

Del Pop y del arte, de Los Beatles y los Rolling. Todos ellos, con sus movimientos, hicieron los sesenta. Todo eso y los seiscientos, los primeros televisores en blanco y negro. Esos años, los sesenta no volverán.

La juventud en los años sesentas se identificó por su necesidad de divertirse, de identificarse con una moda de vestir y por su fuerte deseo de salirse del esquema y provocar un tremendo cambio social, dejando cada vez más atrás el hábito de los tebeos. Nuestra mente estaba ocupada en otros menesteres tales cómo pedirle a menganita si quiere venirse al cine el próximo fin de semana.  Atrás iba quedando la vieja España que contó tan solo con unas pocas hadas bondadosas: tres de ellas, quizá las más capaces de traer alivio al desconsuelo y el hastío de tantas horas, fueron la radio, el cine y los tebeos.



La radio, el cine y los tebeos como referencia inmediata para sobrevivir. La influencia de los autores de esos años en los autores actuales, es tan rica como inconfundible. Eran unos autores, que tenían lo que había que tener con talento, humor, sencillez, ternura y una melancolía sana para que  la tristeza de  la realidad  imperante, fluyera con sinceridad sin aburrir


Uno de esos autores fue Alejandro Santamaría Estivill, más conocido como Nené Estivill (Pontevedra 1926), creador de personajes como: Cañete Camarrón, El malvado Dr. Cianuro y su ayudante Pandero, La Terrible Fifí y Agamenón.


Fifí y Agamenón dos de los más importantes y carismáticos personajes de la historia de la historieta de humor en nuestro país. Estivill, como todo genio y como todo innovador, quizá tendrá sus detractores. A ellos, si leen estas líneas, les recomiendo que cojan cualquiera de las historietas de Agamenón o de Fifí, y que la lean con detenimiento, puesto que, lograrán captar uno de los humores más inteligentes de nuestra historieta posbélica, son unas historietas realizadas con una ironía atroz. Destaca en la obra de Nené Estivill, el gusto por la cuidada ambientación, sumamente exquisita.

Agamenón
Agamenón es un mozo brutote y bonachón, un tanto cerril, gran comedor, fuerte y duro. Sus historietas reflejan, con cierto romanticismo, una España campesina que fue desapareciendo poco a poco, con la emigración progresiva de los pueblos a lo largo de los años sesenta.


La terrible Fifí
Fifí es una niña mala con premeditación y alevosía, tremendamente inteligente y astuta, perteneciente a una familia de la burguesía acomodada. Las historietas de Fifí hacen gala de una descomunal mala uva. Escudándose en su condición de “niña indefensa” logra siempre evadirse del más que merecido castigo.
En el mundo de la historieta hay personajes cuya fama excede a la de su propio creador, personajes que por una u otra causa parecen cobrar vida propia. Este es el caso de La terrible Fifí y muy especialmente de Agemenón. Sus historietas resultan sorprendentemente frescas y dinámicas, teniendo en cuenta los años de evolución plástica que nos separa de ellas. Pero el talento narrativo y gráfico de Nené Estivill mantiene vivo el producto, incluso tantos años después. Sus páginas demuestran un nivel de talento gráfico supremo (incuestionable) y una imaginación deliciosamente divertida.
Nené Estivill trata con valentía el medio, a través de una penetración cargada de vitalismo con pinceladas de cariño y toque creativo. El modo y la vehemencia con que afronta su compromiso con la viñeta, son factores decisivos a la hora de comprender la personalidad de este autor, un historietista en el más puro ejercicio del término.

Son unos recursos que pasan desapercibidos por estar sabiamente utilizados son los que marcan la diferencia entre los historietistas del montón y los historietistas de altura, de verdadera raza. Nené Estivill, por su creatividad y originalidad en todos los aspectos, destaca por encima de la media. El tebeo ha entrado en una dinámica sin el atractivo y la capacidad de seducción del tebeo hoy llamado clásico, que más que convencer a cientos de miles de lectores, los ganó y los reclutó para su causa como si de cruzados se tratara, merced al buen hacer de aquellos autores. Quiero invocar desde las tinieblas del olvido a Nené Estivill y ojalá sirviesen estas líneas para divulgar el papel que le corresponde a este artista dentro del mapa de nuestra cultura popular (historieta)

Manuel López

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