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viernes, 13 de abril de 2012

El Guerrero y yo, por Marcelino Visier Sayago

No sé que puedo decir a estas alturas del Guerrero del Antifaz que no se haya dicho ya…hay escritos, foros, blogs, publicaciones especializadas que tratan a nuestro personaje favorito con todo el rigor y seriedad que se merece…incluso se escriben libros acerca de él, lo cual nos hace ver que está más vivo que nunca y que es inmortal, casi setenta años después de su nacimiento y más de treinta desde que su autor nos dijera hasta luego –porque no dudéis que él está allí, en el cielo de los genios, donde sigue haciendo dibujos magistrales al tiempo que Jimmy Hendrix sigue inventándose sonidos imposibles con su guitarra mientras Fofó les pregunta a todos a los que allí están cada mañana: “¿Cómo están ustedes…?”
Ni siquiera puedo acordarme de qué fue lo que escribí en aquel trabajo escolar en el que nos hicieron hablar acerca de nuestro héroe favorito. Si recuerdo que no dudé un momento en escribir acerca del personaje que encarna Adolfo de Moncada, y que por otra parte, nadie más habló de él. Seguramente ya no estaba de moda leer al Guerrero, quizá ya estaba empezando a ser considerado como un facha, un anacronismo, una rémora de una etapa oscura y triste que había que borrar de nuestra memoria, y claro, los niños de entonces no debían leer ese tipo de lecturas. O mejor dicho, los padres de entonces consideraban que era más instructivo para sus hijos las aventuras del Capitán América, Batman y el increíble Hulk. No sé. Lo que sí sé es que aún no puedo olvidar el estremecimiento que me supuso ver llegar ese día a mi padre con la colección coloreada a casa, ese olor a tebeo nuevo, esa montaña de papel poli cromática, aquellos posters del malvado Alí Kan, la bella y frágil Ana María, el leal Osmin, y por supuesto nuestro valiente y anónimo héroe, terror de la morisma infiel de malas intenciones y cristianos corruptos y sin escrúpulos a la par que rompecorazones involuntario que nos hizo ver que el amor, la amistad y los buenos principios no entienden de credos o razas si no únicamente de sentimientos…Me sedujo desde el primer día. Y lo más importante, nadie me indujo a leer nada, fui yo quién movido por mi habitual curiosidad empecé a leer sin que nadie me viera, a escondidas en la penumbra, levantándome antes de que sonara el despertado para robarle unos minutos al sueño en beneficio de mi disfrute diario. Y esto es algo que el que me conoce sabe que es imposible, ya que nada ni nadie ha conseguido hacerme madrugar así por que sí…Bueno, nadie excepto el señor Gago.

Así fue como llegué a leerme sus aventuras una y otra vez, incontables veces…y de tanto imbuirme en el fragor de sus batallas, seguramente se me fueron impregnando y asimilando en mi personalidad valores que por supuesto serán subjetivos ya que según he podido leer Manuel Gago comentó en varias ocasiones que su personaje no tenía más pretensiones que las de hacernos pasar bien a sus lectores. Pero estoy seguro que no, que él pretendía algo más, quizá es que entonces ni siquiera lo sabía o no se daba cuenta de ello, o es que acaso, como genio que era, su obra y mensaje iba mucho más rápido y lejos que sus manos a la hora de dibujar y su mente a la hora de crear, lo cual ya es difícil…O quizá simplemente es que en aquella época nadie podía salir del armario ideológico sin temor a represalias y lo primero es sacar una familia adelante…Valores como la amistad, la lealtad, la bondad, la justicia que no la venganza, el supeditar al bien ajeno sus propias apetencias o deseos…Cuando me miro a mi mismo ahora me reconozco en las lecturas de entonces, y es que, amigos guerrerófilos, somos lo que comemos pero nos hacemos a nosotros mismos con lo que leemos. Él fue mi primer amor en la ficción, nunca quise saber nada de Jabatos, Truenos, Alcázares ni nadie más…nadie pudo hacerle sombra, me entregué a él por completo. La morisma, las estratagemas, los voto a bríos y ese ¡Hola! Cada vez que acechaba un peligro se convirtieron en parte de mi imaginario y vocabulario
Pues bien, llegado el momento le aparqué casi para siempre, hasta que hace un año, dando un paseo invernal con el verdadero promotor de mi pasión por la lectura y el tebeo, en el Rastro madrileño, en un puestecillo pudimos ver la colección completa reeditada de los setenta a un precio irrisorio, casi insultante…así que no tuve más remedio que comprarla…Y volví a sentir aquella misma sensación que experimenté al ver llegar a mi padre cargado de facsímiles más de treinta años atrás…me volvió a conquistar. En ese instante, ese padre orgulloso de su hijo, me confesó que heredaría la inmensa colección de tebeos, comics e historietas que se ha ido haciendo en estos últimos años a costa de algún que otro viaje sin hacer y de no pasar de la puerta de los restaurantes. Y yo, como depositario de este inmenso patrimonio cultural de incalculable valor no tanto económico como sentimental, ya dada mi vocación ingenieril, decidí tomarme la empresa en serio y gestionar el legado correctamente. Y claro, de empezar por algo, nada mejor que el señor Gago y su creación estelar, el Guerrero del Antifaz.

Y aquí estoy, empezando de nuevo con mi amor de toda la vida pero viéndolo con otros ojos. Resulta que me he enterado lo que yo ya intuía, que de fascista no tenían nada ni el personaje ni el creador, que la edición coloreada que siempre había venerado no deja de ser una burda copia mutilada por censores ignorantes de la original en blanco y negro, que más tarde Manuel Gago creó nuevas aventuras en las que todo es mucho más real, pasional y más acorde a lo que debería ser la época aquella, que al conde de Roca le gustaba encamarse como al que más…pero que sus amigos de siempre seguían siendo sus amigos…nada ha cambiado en los sustancial. Así que he invertido una buena pasta en los últimos tiempos para ponerme al día, adquirir la edición original, nuevas aventuras, almanaques varios, libros especializados en la materia…y más cosas que espero ir consiguiendo, aunque ya me queda poquito. Sin pretender llegar a ser un erudito, ni mucho menos, si que pretendo llegar a ser un “enteradillo”. Y varias décadas después, lo leo con otros ojos, veo otras cosas, pero me sigo estremeciendo con su lectura.

Y como dice el tema de Mago de Oz, “no olvides lo aprendido, no dejes de comprender, rodéate de buenos y tú lo parecerás, rodéate de sabios y algo en ti se quedará”…Me he unido a un grupo de Facebook del Guerrero del Antifaz en el que hay personas que no es que sepan, es que aparte de muchos incondicionales del héroe enmascarado, hay verdaderos sabios guerrerólogos y Gagólogos, y hemos creado el embrión de lo que será la Asociación de amigos del Guerrero del Antifaz...y contamos con el apoyo de familia directa de Don Manuel lo cual me hace sentir mucho más cercano a él y a su obra…¿Qué más podemos pedir? Estoy ilusionado como hacía tiempo que no me pasaba, la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas de la vida y no en los grandes proyectos, y vuelvo a sentirme feliz leyendo y descubriendo de nuevo este gran epopeya y su innumerable galería de personajes, que recrea todos los comportamientos del ser humano y desnuda los más intrínsecos rincones del alma. El Guerrero me vuelve a quitar horas de sueño, pero nunca me he sentido mejor.

jueves, 5 de abril de 2012

Yesmina la Pirata, Jauja, el medio, el modo y la oportunidad

Siempre es un placer leer las interesantes y doctas reflexiones de Magín el Mago en subitácora la Maginoteca. En esta ocasión sus reflexiones van dirigidas hacia el personaje Yasmina la pirata, y hacia el magnífico libro "Clásicos en Jauja" de Pedro Porcel.
Por favor, pasen por el enlace:
http://maginoteca.blogspot.com.es/2012/03/yesmina-la-pirata-jauja-el-medio-el.html

miércoles, 28 de marzo de 2012

Remembranzas. El placer de la lectura.


Imaginábamos un mundo plagado de tebeos y libros, de dibujos y palabras escritas que nos ayudasen a comprender la vida y los demás. Hubiésemos deseado que las historias que nos explican los tebeos y los libros, esos relatos viejos o nuevos, sirviesen para sumergirnos en el interior de nosotros mismos para plantearnos interrogantes difíciles de responder, para llenar silencios.



La lectura no sólo da respuesta a muchas de nuestras dudas sobre la vida, sino que abre grandes interrogaciones. Leer hace que nos cuestionemos las cosas, que queramos comprenderlas, que deseemos llegar hasta el fondo de todo porque nos aburre lo que es superficial. A través de lo que leemos nacen las preguntas. Son preguntas que nunca hubiésemos imaginado, que revelan inquietud y curiosidad, ganas de conocer. Cualquier lectura está, a la vez, llena de silencios. Además de palabras y dibujos, naturalmente. Son los silencios que hay entre frases, en una página que se concluye, al final de un cuadernillo o capitulo. Todo aquello que el tebeo o el dice, lo que se nos insinúa, lo que se puede intuir aunque no aparezca explicado o dibujado, nos abre la mente hacia nuevos horizontes.


Todo eso desde que éramos niños. Aquellos niños que devoraban libros y tebeos, que comprendían la lectura como un premio, que descubrían el gusto por las palabras y las viñetas como el gusto lento por el chocolate que se deshace en la boca y nos endulza el paladar. Así deberían entender la lectura los más jóvenes. Como una fuente inmensa del mejor chocolate del mundo, llena de porciones que se derriten en nuestros labios y dejan buen sabor. Hay pocos niños ávidos de libros y tebeos. Muchos no han descubierto aún cómo se pasa el tiempo cuando tenemos un libro o un tebeo que vale la pena entre las manos. Leer, siempre lo hemos creído, es como enamorarse. Es la misma sensación de desconcierto y de mareo, entusiasmo y duda. Los primeros libros o tebeos se parecen a los primeros amores. Son intensos, impetuosos, querríamos que durasen siempre, aunque se terminen deprisa y sepan a poco. Nos endulzan la vida, mientras hacen que comencemos a intuir su complejidad.


Se lee poco. Los que no concebimos una existencia sin libros ni tebeos nos preguntamos como puede andar tan ciego el mundo. No leer es vivir la vida a medias sin ese punto de ficción que encontramos en papel escrito o dibujado y que ningún otro vehículo puede ofrecernos de la misma forma.

Dicen que los niños leen pocos libros y tebeos, que hay un exceso de publicaciones que no implican calidad. Es decir, mucha oferta y poca demanda. El hecho de que se multiplique la oferta siempre nos ha parecido un síntoma de normalidad. Una cultura normal ofrece gamas variadas de productos literarios o de narrativa gráfica a sus lectores. Cada uno se encargará de hacer su propia selección. Nosotros defendemos unos primeros años de lecturas diversas y caóticas, ese desorden magnifico que implica querer descubrirlo todo, acercarse a géneros y autores distintos, olerlos y escoger. Las lecturas se huelen a través de sus páginas como se huele la tinta aún fresca en el papel.



Los buenos lectores no habrán olvidado aquellos primeros años de descubrimientos, cuando empezaban a entusiasmarse por los tebeos y los libros y comenzaban a intuir sus múltiples rutas. La sensación de acudir al kiosco, de entrar en una librería o en una biblioteca, cuando ese acto no se ha convertido todavía en un hábito, y sentir que estamos en el laberinto de las mil posibilidades y sorpresas. Las ganas de acercarse a cualquier estante, de recorrer las primeras líneas de muchos volúmenes o las primeras páginas de muchos tebeos, de imaginar cuantas historias esconden en sus páginas.

Existe primero la duda sobre el libro o el tebeo; después, las ganas de leerlo y por último, el placer se convierte en hábito y con él, nacerá el entusiasmo.


Manuel López

miércoles, 29 de febrero de 2012

¡100.000 visitas!


Esta tarde se ha sobrepasado el número redondo de 100.000 visitas al blog, como puede comprobarse en el marcador de la derecha. Muchísimas gracias a todos los que os pasáis por aquí, pero sobre todo, a los que dejan sus comentarios y a los que aportan sus trabajos, dibujos, etc. a este blog para contribuir a engrandecer la memoria de Manuel Gago y del tebeo clásico español en general. No quiero nombrar a nadie porque seguro que se me olvida alguna persona, pero es fácil rastrear sus nombres por el blog.
Por otro lado, hay momentos en que, por cansancio, falta de tiempo, hartazgo o por otros diversos motivos abandono el blog, incluso durante meses. Pero últimamente está habiendo un cierto repunte de la actividad en la bitácora, lo que se traduce en que el último mes se hayan superado las 6000 visitas (más de 200 diarias).



En este listado podemos comprobar que la entrada más visitada, y con una enorme diferencia con respecto a los demás, es la dedicada al coleccionable de Roberto álcázar que edita Planeta y que todavía a día de hoy están publicándose sus últimos fascículos.

En este gráfico se observa que la gran mayoría de visitas proceden de España, como no podía ser de otra manera en una página dedicada a un personaje tan castizo, pero que a pesar de ello, hay una cantidad significativa de visitantes de otros países.

Si alguien posee algún documento de interés, algún dibujo, alguna curiosidad, relacionada con Manuel Gago, con El Guerrero del Antifaz o con los tebeos clásicos españoles y desea contribuir a este blog, sería muy bien recibido. Solo tiene que escribir a corsariosinrostro@yahoo.es

Lo dicho, muchas gracias a todos...y a por la visita un millón.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Impresionantes figuras de Marco Navas


Nuestro amigo Marco Navas tiene el honor de exponer en su recomendabilísimo blog, esta obra de arte diseñada y realizada por él mismo.
Haciendo clic al enlace es posible visualizar estos personajes desde diversas perpectivas; desde detrás, en escorzo, etc.  Es digno de mención el dinamismo, el detallismo y la disposición de las figuras, las cuales exhiben un conseguido realismo que ciertamente les otorgan vida. En su blog podemos disfrutar de muchos de sus trabajos, de diversas temáticas pero con el denominador común de la calidad de todos ellos.

La historia que nos cuenta Marco Navas acompañando a la figura del Guerrero nos parece entrañable y la reflexión que hace sobre el personaje y su autor, plenamente certera.

Felicitamos al autor por el trabajo realizado y pasamos el enlace de su blog a la columna de la derecha para estar al día de cuantas novedades vaya ofreciéndonos para nuestro disfrute.

viernes, 5 de agosto de 2011

Tertulia. Coleccionismo de tebeos.







Un placer, disfrutar durante dos horas de una sumamente interesante charla sobre tebeos mantenida por Eduardo Hernández, Santiago Luis Gonzalo, Rafael Castillejo, Jesús Duce, Adolfo Gracia y como moderador Dionisio Platel autor del blog El rincón de Taula, de donde procede el mismo.
 

miércoles, 5 de enero de 2011

La usurpación de los derechos de Manuel Gago en 1946 por parte de Editorial Valenciana

Me he tomado la libertad de transcribir una de la secciones de la página web dedicada a Manuel Gago García que su hijo Manuel Gago Quesada ha actualizado recientemente. Ni que decir tiene que es un lugar indispensable para los seguidores del añorado dibujante.

Manuel Gago dibujaba "El Guerrero del Antifaz" para la Editorial Valenciana en 1946 desde hacía ya tres años. En cuanto el editor se dio cuenta de que había negocio para mucho tiempo, decidió registrar la creación de mi padre a su nombre, el de Juan Bautista Puerto Belda, así que ni corto ni perezoso, acudió a la oficina de patentes y marcas y registro "El Guerrero del Antifaz" y un dibujo del personaje como de su propiedad. Esta felonía condicionó para siempre toda la actividad de Manuel Gago como dibujante, y afectó muy negativamnete también a su ámbito personal, en un modo que no voy a explicitar para que no se ofendan determinadas personas, si bien no merecen tal consideración por mi parte.

Reconozco haber sido muy reiterativo con este tema de la usurpación de sus derechos de autor, por lo que no me voy a extender. Si alguien quiere tratarlo más a fondo, que entre en el foro de esta web y le contestaré allí.

En el pasado, me referí con detalle exhaustivo en varios artículos que me publicó el diario Levante, de Valencia, y en una página web que tenía yo hace tiempo. Publiqué en ella un relato que titulé "Una historia espeluznante", que fue recogido por muchos foros y blogs de diversos aficionados al cómic.

Pero no sólo le fueron usurpados sus derechos de autor. También las páginas originales de sus colecciones nos fueron expoliadas a sus herederos, por parte de ambas editoriales para las que mi padre trabajó, Valenciana y Maga. Las de Valenciana, muchas de ellas, las más valiosas, permanecen escondidas, se sabe de un individuo cuyas iniciales son JLA que tiene muchas de "El guerrero del Antifaz", y de otras colecciones importantes. Otras muchas han sido subastadas ilegalmente con la ayuda incluso de organismos oficiales, que se han encargado de blanquear estas operaciones pisoteando los derechos legítimos y legales de cinco ciudadanos, cuyos nombres son Manuel, Miguel, Ana, María Luisa y María Teresa. Sin ir más lejos, la Biblioteca de San Miguel de los Reyes, de la Generalitat Valenciana, tiene unas 2.500 páginas originales de mi padre, que los herederos de éste no les hemos cedido. Por la ley de propiedad intelectual vigente, tendríamos que habérselas cedido. Hace pocos meses, mi hermana Marisa y yo escribimos al Director o Directora de dicha biblioteca preguntando sobre esa irregularidad y pidiendo explicación de la misma, y como el lector de estas líneas puede imaginar, dada la idiosincasia de nuestros representantes políticos, ni siquiera se han dignado a contestarnos. Allá ellos y su desfachatez, que cuando menos se lo esperen, verán denunciada en prensa.

Manuel Gago Quesada 2010

viernes, 25 de septiembre de 2009

THE BEATLES ROCKBAND

Permitidme un pequeño paréntesis, nos alejamos por un momento de la temática habitual del blog. Aquí solemos exponer emociones y recuerdos y estos vídeos han encendido en mí sensaciones experimentadas en mi adolescencia, en la que la banda sonora de The Beatles suponía una importante parcela de mis intereses por aquel entonces.







Más sobre los Beatles en VIÑETAS.



jueves, 30 de julio de 2009

El Guerrero del Antifaz reeditado (2). Mi opinión.

La editorial Valenciana, siguiendo el ejemplo (el mal ejemplo) en aquella época de Bruguera y Burulan, que estaban teniendo éxito con sus respectivas reediciones, se planteó lanzar al mercado su serie estrella adaptándola a la moda y a los condicionantes de aquella época. Recordamos que la censura a principios de los setenta era paradójicamente mucho más férrea que en los años cuarenta, por lo que desgraciadamente la editorial tuvo que efectuar los cambios oportunos en la serie. No es que quiera justificar a la Editorial Valenciana, es que, por lo menos esta decisión de autocensurarse, vino impuesta desde más arriba. A la edición a color de El Guerrero del Antifaz cabe achacarle numerosos defectos; remontaje de viñetas, supresión de otras tantas, adulteración de los textos, censura de las imágenes, etc.


Por otro lado, la Editorial Valenciana, imitando a Burulan, ofrecía unas llamativas tapas para encuadernar los cuadernos, pero la misma editorial y muchos aficionados cometían el error de encuadernarlos sin las portadas, por lo que se perdían unas bonitas ilustraciones que suponían lo mejor aportado por esta reedición (no estoy de acuerdo en absoluto con Antonio Lara quien reniega de estas portadas).

Aunque lo cierto es que cuando éramos niños estábamos totalmente ajenos a estas circunstancias. Ni conocíamos la versión original ni nos planteábamos nada de lo anteriormente expuesto. Lo que nos enganchó a la colección fue la trama creada por Gago. Disfrutábamos de la historia que continuaba semana tras semana con gran interés siguiendo las andanzas del Conde de Roca en su caballeresca singladura.


A pesar de todos los defectos antes mencionados, cabe agradecer la presencia de esta colección en los kioscos durante los años setenta, pues dio oportunidad a una nueva generación de lectores de aficionarse a la lectura de los tebeos. También es cierto que debido al éxito de esta edición, fue posible la vuelta de Manuel Gago al tablero para continuar las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz que llegaron al número 110 con un final inacabado debido a la muerte del autor.


Pero eso ya es otra historia...

jueves, 11 de junio de 2009

Aprendí a leer sola con El Guerrero del Antifaz



El espíritu de superación y la fuerza de voluntad frente a la adversidad de vivir en una dura época que tuvo que sufrir toda una generación de españoles. Gracias entre otras cosas al esfuerzo de nuestros abuelos y padres, hoy podemos disfrutar de un nivel de vida (a pesar de la crisis)aceptable.

martes, 7 de abril de 2009

El Cristo de Rivera



El “Cristo de Rivera”, la obra más importante del artista albacetense Diego Rivera.
Valeriano Belmonte. Albacete. 4 de Junio de 1989


La Guerra Civil había terminado y una España maltrecha y dolorida comenzaba a resurgir. A todos los rincones de la península llegaban vientos de paz. Lágrimas, ausencias, recuerdos, pérdidas, alegrías...

En Albacete, un hombre, un artista había seguido los avatares de la larga contienda entre pinceles y óleos, esculturas y lienzos, envuelto en la tensión de unas jornadas dramáticas. Noticias trágicas, semanas interminables, el ruido de los bombardeos, el llanto interminable, nervios desatados y la desesperación que reinaba sin cesar.

Diego Rivera, el pintor albaceteño, en el esplendor de su creatividad, quiso simbolizar aquel final de la guerra. Paisajes, retratos, bodegones y bocetos y apuntes y esculturas de todos los estilos y tamaños llenaban su casa estudio, la espléndida vivienda de Onésimo Redondo, ahora de Antonio Machado. Faltaba allí una figura. Y lo mismo que dos años atrás el mítico Picasso había reflejado en su famoso “Guernica” los horrores de la guerra, Diego Rivera quiso plasmar la maravilla de la paz, esa paz que por fin llegaba. La figura pensada por nuestro artista sería la de Cristo, un Cristo que dejaría huella en aquellos momentos históricos de 1939. Así surgió “El Cristo de Rivera”, un Cristo hermosos, una escultura de pequeñas dimensiones pero magnífica.

El maestro del célebre Manuel Gago, creador, precisamente en el mismo lugar de aquel “Guerrero del Antifaz” que ha pasado a los anales del cómic español, trabajó durante varios meses entregado a la figura del redentor, mimado, acariciando cada una de las parcelas de su obra, la cual fue cobrando forma. Un rostro delicado, perfecto, con unos ojos semiabiertos que llegan a lo más profundo de nuestro ser, una expresión indescriptible de amargura y angustia, de resignación y esperanza. La Cruz es también distinta, como lo es la corona de espinas. Brazos y piernas modelados con adoración. El pecho del Salvador es como un refugio de salvación, como el rincón al que hay que acudir para estar libre de todo riesgo. Rivera dejó por un corto espacio de tiempo los encargos que tenía y se dedicó por completo a su Cristo. Cuan do quedó concluido, los alumnos de su academia pudieron admirar su obra, que ocupaba lugar preferente en la casa y en él se inspiraron muchos de los que luego, tras un tiempo de aprendizaje, llegarían a alcanzar la fama. Años más tarde, Manuel Gago se fijaría también en aquel Cristo impresionante para confeccionar al padre del que sería su máximo personaje. El Conde de Roca, progenitor de “El Guerrero del Antifaz”, guarda con el Cristo de Rivera un gran parecido, especialmente cuando prisionero del pérfido Harum y despojado de sus ropas, se encuentra amarrado a un poste de tortura.


Han pasado cincuenta años de la creación de la entrañable escultura y, tras medio siglo salpicado de aventuras y desventuras de un Albacete renovado, el Cristo de Rivera continúa ocupando un lugar privilegiado en el estudio del genial pintor manchego.

Valeriano Belmonte



Sorprendente escrito en el que el albaceteño Valeriano Belmonte nos aporta datos que desconocíamos, como la supuesta influencia del pintor Diego Rivera en Manuel Gago. Lo que sí parece claro es la inspiración en las imágenes sacras de algún Cristo o Descendimiento de la Cruz en determinadas escenas de la serie, como la ya citada del Crimen de Harum, cuaderno nº 26.
El rey de la selva de Zata
En una conversación mantenida con Fernando Bernabón sobre el tema, éste me apunta que no es el único caso de cómic de la época en el que se vislumbren reminiscencias de la imaginería religiosa y me señala el cuadernillo El rey de la Selva de Zata donde hay una escena en que aparece el protagonista yaciente en el suelo que bien pudiera haber tenido como modelo a un Cristo de la pintura o escultura clásica

lunes, 6 de abril de 2009

¡10.000 visitas!


Acabo de darme cuenta de que hemos ya sobrepasado el número redondo de 10.000 en el contador de visitas. Poco a poco desde el comienzo del blog a finales de Julio ha ido aumentado el ritmo diario de visitantes de Voto a bríos, a los cuales agradecemos su presencia y les invitamos a que sigan pasándose por aquí, porque nos esperan muchas sorpresas en los próximos meses sobre Manuel Gago y sobre el tebeo clásico en general. Agradecer también a Manuel López sus excelentes artículos y a todos los que en menor o mayor medida han colaborado con el blog. Gracias a todos.

viernes, 27 de marzo de 2009

Escribir sobre tebeos


















Los Fotogramas de la memoria
“Escribir sobre tebeos”

El escritor Claudio Magris ha escrito que la adolescencia es la verdadera estación filosófica. Es la etapa en la que nos cocemos a preguntas y tratamos de comprender ese mundo adulto edificado con muchos entuertos éticos y bastante hipocresía moral. Se trataba de de sobrevivir como se podía. Yo, como otros muchos, lo hice a través de la lectura. Me quedaron algunas cicatrices en el alma de mi aventura adolescente, pero todo ese mal rollo pertenece a la numismática del recuerdo. Mis lecturas adolescentes eran desordenadas, tebeos, novelas, libros…. Leía sin un plan preestablecido; sólo quería evadirme de la vida absurda, aburrida que me rodeaba. Los adolescentes de aquellos grises años necesitábamos héroes y como en la cotidianidad inmediata escaseaban tratábamos de encontrarlos en la lectura y donde más abundaban los héroes, aunque fueran de papel, era en los tebeos y en aquellas novelas de a duro.
Una novela imprescindible en mi adolescencia fue la Romana de Alberto Moravia, prohibidísima por estos lares. Comprendí que hay libros cuya lectura va más allá de sus páginas. También descubrí, aunque de esto no me di cuenta hasta muchos años más tarde, que el humor era el lenguaje del desencanto, pero con todo nunca acabe de abandonar la lectura de tebeos.
Hacer un recorrido por las historias que me formaron como lector sería retroceder muchos años, además hoy quiero hablar de tebeos, (no puedo negar que éstos acompañaron mi formación como lector), no de libros leídos. Los tebeos… lecturas inolvidables, que de cuando en cuando regreso a ellas, como regreso a otras más nutritivas. El retorno a El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, etc. es el otro lado de la moneda.

Estas son las lecturas que aún acompañan mi vida, tan intensas, tan permanentes como la de los libros.
Aunque mi pasión por los tebeos se fue haciendo menos compulsiva con el transcurso de los años, aún hoy me es difícil imaginar un placer más completo que el que me producían su lectura. Los tebeos siempre habían estado cerca de mí como una promesa, como una puerta, como un cofre. Siempre fue una lectura compartida con mi hermana, quizá por esto tuvo tanto peso. Era como una ceremonia en la que pactábamos un armisticio temporal. Leí tebeo hasta el comienzo de los primeros amores….
Pero muchos años después aconteció un hecho fundamental que devolvió mi antigua relación con los tebeos. Se reeditó, en formato vertical y todo color, El Guerrero del Antifaz. Le siguieron las reediciones de El Hombre de Piedra, El Pequeño Luchador, Yuki, el temerario, Piel de Lobo…. A la moda de las reediciones se sumaron otras editoriales y así pudimos recuperar El Capitán Coraje, Rayo Kit, Flecha Negra, El Hijo del Diablo de los Mares, Dick Relámpago … Todos esos perso-najes, y muchos más, son los héroes de papel de nuestra infancia y adoles-cencia. Todo un mundo reproducido en una secuencia de viñetas, todos los sueños imposibles reproducidos y recuperados con esos tebeos.

¡Tebeos! una palabra mágica. A menudo me pregunto cómo es posible que el tebeo no tenga mayores índices de lectura en España o al menos los niveles de lectura de otros países. La nostalgia es sin duda mala consejera, pero cuántas sonrisas les debe nuestra infancia a esos maestros del pincel y la tinta china.
Con el rencuentro de esos retazos de la infancia y la adolescencia, apareció la necesidad de la escritura, de escribir sobre esos tebeos, iconos populares de varias generaciones que hoy son en su mayor parte papel mojado a quienes la injusticia de la historia les ha pasado por alto.

Manuel López

domingo, 15 de marzo de 2009

Los tebeos de mi infancia

Siguiendo con la iniciativa que partía de aquí, de aquí, de aquí y de aquí, voy a mostrar algunos de los tebeos que me hicieron soñar en mi infancia. Los he colocado más o menos por orden cronológico. Los primeros los leí con 6 ó 7 años y los últimos con 13 ó 14 como mucho. El criterio seguido es puramente nostálgico. Faltan en esta lista cientos y cientos de tebeos que también me acompañaron. Si la lista fuera de los mejores cómics o de los leídos en la adolescencia o madurez, la lista sería radicalmente distinta.



Don Miki. De lo que más me acuerdo es del Tío Gilito bañándose en la piscina repleta de monedas de oro y de sus tres sobrinillos.


Pumby. Gracías Sanchis. La fantasía elevada a la enésima potencia

TBO. También dispuse de un montoncito. Bueno, también leí Mortadelos, Pulgarcitos, DDT, Tío Vivos, etc.


El Pequeño Luchador. Los niños todavía jugábamos a las películas del Oeste en la calle. Me enganchó esta edición porque fue la que conocí.


El Hombre Enmascarado. Otro tebeo que me encantaba, era de mis preferidos.


¿Qué voy a decir aquí del Guerrero del Antifaz? Todos ´conocéis mi devoción por Gago.


La Patrulla-X. Un nuevo concepto: los mutantes. Aún recuerdo cuando desapareció el montoncito que tenía de esta colección, hasta que buscándolos mi madre me confesó que se había derramado una garrafa de aceite sobre ellos y tuvo que tirarlos.


Spiderman. Desenmascarado por su peor enemigo. Gran historia pese a la cutre edición que sufrió. He puesto ésta pero podía haber puesto cualquier otra, ya que fue uno de los personajes que más seguí.


Mortadelo en el mundial 82. Junto a la máqina del cambiazo, las aventuras que más recuerdo y con las que más nos reímos en la panda.


La Patrulla x. La muerte de Fénix. Una aventura espectacular. Claremont y Byrne en su mejor momento.


Los 4 Fantásticos. Contra los Skrulls, que tan de moda están actualmente.


Superlópez y las mejores parodias de los superhéroes. Recuerdo comentar también los chistes de este tebeo con mis amigos.


La muerte del Capitán Marvel. Impresionante reflexión sobre la enfermedad y la muerte. Realmente me impactó.
Posiblemente haya sorprendido con esta lista a más de uno, que quizás esperaba encontrar tebeos de los años cuarenta y cincuenta (por la temática habitual del blog) pero esto es lo que leí de niño. Mi interés y mi labor de investigación por conocer este medio es lo que me ha llevado a senderos propios de personas de edad mucho más avanzada que la mía y a interesarme por los tebeos de que disfrutaron otras generaciones, cada vez más lejanas, aunque también sigo más o menos la actualidad y trato de estar al día con respecto a lo que se edita en el cómic en estos momentos.
Actualización.
Al contarlos me he dado cuenta de que se me habían quedado fuera estos dos que también tenía preparados.


Otro de Gago
Frank Miller reescribiendo la historia de Daredevil.