viernes, 13 de abril de 2012
El Guerrero y yo, por Marcelino Visier Sayago
jueves, 5 de abril de 2012
Yesmina la Pirata, Jauja, el medio, el modo y la oportunidad
Por favor, pasen por el enlace:
http://maginoteca.blogspot.com.es/2012/03/yesmina-la-pirata-jauja-el-medio-el.html
miércoles, 28 de marzo de 2012
Remembranzas. El placer de la lectura.
Manuel López
miércoles, 29 de febrero de 2012
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lunes, 7 de noviembre de 2011
Impresionantes figuras de Marco Navas
Haciendo clic al enlace es posible visualizar estos personajes desde diversas perpectivas; desde detrás, en escorzo, etc. Es digno de mención el dinamismo, el detallismo y la disposición de las figuras, las cuales exhiben un conseguido realismo que ciertamente les otorgan vida. En su blog podemos disfrutar de muchos de sus trabajos, de diversas temáticas pero con el denominador común de la calidad de todos ellos.
viernes, 5 de agosto de 2011
Tertulia. Coleccionismo de tebeos.
Un placer, disfrutar durante dos horas de una sumamente interesante charla sobre tebeos mantenida por Eduardo Hernández, Santiago Luis Gonzalo, Rafael Castillejo, Jesús Duce, Adolfo Gracia y como moderador Dionisio Platel autor del blog El rincón de Taula, de donde procede el mismo.
miércoles, 5 de enero de 2011
La usurpación de los derechos de Manuel Gago en 1946 por parte de Editorial Valenciana
miércoles, 17 de febrero de 2010
viernes, 25 de septiembre de 2009
THE BEATLES ROCKBAND
Más sobre los Beatles en VIÑETAS.
jueves, 30 de julio de 2009
El Guerrero del Antifaz reeditado (2). Mi opinión.
La editorial Valenciana, siguiendo el ejemplo (el mal ejemplo) en aquella época de Bruguera y Burulan, que estaban teniendo éxito con sus respectivas reediciones, se planteó lanzar al mercado su serie estrella adaptándola a la moda y a los condicionantes de aquella época. Recordamos que la censura a principios de los setenta era paradójicamente mucho más férrea que en los años cuarenta, por lo que desgraciadamente la editorial tuvo que efectuar los cambios oportunos en la serie. No es que quiera justificar a la Editorial Valenciana, es que, por lo menos esta decisión de autocensurarse, vino impuesta desde más arriba. A la edición a color de El Guerrero del Antifaz cabe achacarle numerosos defectos; remontaje de viñetas, supresión de otras tantas, adulteración de los textos, censura de las imágenes, etc.Por otro lado, la Editorial Valenciana, imitando a Burulan, ofrecía unas llamativas tapas para encuadernar los cuadernos, pero la misma editorial y muchos aficionados cometían el error de encuadernarlos sin las portadas, por lo que se perdían unas bonitas ilustraciones que suponían lo mejor aportado por esta reedición (no estoy de acuerdo en absoluto con Antonio Lara quien reniega de estas portadas).
Aunque lo cierto es que cuando éramos niños estábamos totalmente ajenos a estas circunstancias. Ni conocíamos la versión original ni nos planteábamos nada de lo anteriormente expuesto. Lo que nos enganchó a la colección fue la trama creada por Gago. Disfrutábamos de la historia que continuaba semana tras semana con gran interés siguiendo las andanzas del Conde de Roca en su caballeresca singladura.
A pesar de todos los defectos antes mencionados, cabe agradecer la presencia de esta colección en los kioscos durante los años setenta, pues dio oportunidad a una nueva generación de lectores de aficionarse a la lectura de los tebeos. También es cierto que debido al éxito de esta edición, fue posible la vuelta de Manuel Gago al tablero para continuar las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz que llegaron al número 110 con un final inacabado debido a la muerte del autor.
Pero eso ya es otra historia...
jueves, 11 de junio de 2009
Aprendí a leer sola con El Guerrero del Antifaz
El espíritu de superación y la fuerza de voluntad frente a la adversidad de vivir en una dura época que tuvo que sufrir toda una generación de españoles. Gracias entre otras cosas al esfuerzo de nuestros abuelos y padres, hoy podemos disfrutar de un nivel de vida (a pesar de la crisis)aceptable.
martes, 7 de abril de 2009
El Cristo de Rivera

Valeriano Belmonte. Albacete. 4 de Junio de 1989
La Guerra Civil había terminado y una España maltrecha y dolorida comenzaba a resurgir. A todos los rincones de la península llegaban vientos de paz. Lágrimas, ausencias, recuerdos, pérdidas, alegrías...
En Albacete, un hombre, un artista había seguido los avatares de la larga contienda entre pinceles y óleos, esculturas y lienzos, envuelto en la tensión de unas jornadas dramáticas. Noticias trágicas, semanas interminables, el ruido de los bombardeos, el llanto interminable, nervios desatados y la desesperación que reinaba sin cesar.
Diego Rivera, el pintor albaceteño, en el esplendor de su creatividad, quiso simbolizar aquel final de la guerra. Paisajes, retratos, bodegones y bocetos y apuntes y esculturas de todos los estilos y tamaños llenaban su casa estudio, la espléndida vivienda de Onésimo Redondo, ahora de Antonio Machado. Faltaba allí una figura. Y lo mismo que dos años atrás el mítico Picasso había reflejado en su famoso “Guernica” los horrores de la guerra, Diego Rivera quiso plasmar la maravilla de la paz, esa paz que por fin llegaba. La figura pensada por nuestro artista sería la de Cristo, un Cristo que dejaría huella en aquellos momentos históricos de 1939. Así surgió “El Cristo de Rivera”, un Cristo hermosos, una escultura de pequeñas dimensiones pero magnífica.

El maestro del célebre Manuel Gago, creador, precisamente en el mismo lugar de aquel “Guerrero del Antifaz” que ha pasado a los anales del cómic español, trabajó durante varios meses entregado a la figura del redentor, mimado, acariciando cada una de las parcelas de su obra, la cual fue cobrando forma. Un rostro delicado, perfecto, con unos ojos semiabiertos que llegan a lo más profundo de nuestro ser, una expresión indescriptible de amargura y angustia, de resignación y esperanza. La Cruz es también distinta, como lo es la corona de espinas.
Brazos y piernas modelados con adoración. El pecho del Salvador es como un refugio de salvación, como el rincón al que hay que acudir para estar libre de todo riesgo. Rivera dejó por un corto espacio de tiempo los encargos que tenía y se dedicó por completo a su Cristo. Cuan do quedó concluido, los alumnos de su academia pudieron admirar su obra, que ocupaba lugar preferente en la casa y en él se inspiraron muchos de los que luego, tras un tiempo de aprendizaje, llegarían a alcanzar la fama. Años más tarde, Manuel Gago se fijaría también en aquel Cristo impresionante para confeccionar al padre del que sería su máximo personaje. El Conde de Roca, progenitor de “El Guerrero del Antifaz”, guarda con el Cristo de Rivera un gran parecido, especialmente cuando prisionero del pérfido Harum y despojado de sus ropas, se encuentra amarrado a un poste de tortura.Han pasado cincuenta años de la creación de la entrañable escultura y, tras medio siglo salpicado de aventuras y desventuras de un Albacete renovado, el Cristo de Rivera continúa ocupando un lugar privilegiado en el estudio del genial pintor manchego.
Valeriano Belmonte

Sorprendente escrito en el que el albaceteño Valeriano Belmonte nos aporta datos que desconocíamos, como la supuesta influencia del pintor Diego Rivera en Manuel Gago. Lo que sí parece claro es la inspiración en las imágenes sacras de algún Cristo o Descendimiento de la Cruz en determinadas escenas de la serie, como la ya citada del Crimen de Harum, cuaderno nº 26.

En una conversación mantenida con Fernando Bernabón sobre el tema, éste me apunta que no es el único caso de cómic de la época en el que se vislumbren reminiscencias de la imaginería religiosa y me señala el cuadernillo El rey de la Selva de Zata donde hay una escena en que aparece el protagonista yaciente en el suelo que bien pudiera haber tenido como modelo a un Cristo de la pintura o escultura clásica
lunes, 6 de abril de 2009
¡10.000 visitas!
viernes, 27 de marzo de 2009
Escribir sobre tebeos


¡Tebeos! una palabra mágica. A menudo me pregunto cómo es posible que el tebeo no tenga mayores índices de lectura en España o al menos los niveles de lectura de otros países. La nostalgia es sin duda mala consejera, pero cuántas sonrisas les debe nuestra infancia a esos maestros del pincel y la tinta china.domingo, 15 de marzo de 2009
Los tebeos de mi infancia


TBO. También dispuse de un montoncito. Bueno, también leí Mortadelos, Pulgarcitos, DDT, Tío Vivos, etc.
La Patrulla-X. Un nuevo concepto: los mutantes. Aún recuerdo cuando desapareció el montoncito que tenía de esta colección, hasta que buscándolos mi madre me confesó que se había derramado una garrafa de aceite sobre ellos y tuvo que tirarlos.
Spiderman. Desenmascarado por su peor enemigo. Gran historia pese a la cutre edición que sufrió. He puesto ésta pero podía haber puesto cualquier otra, ya que fue uno de los personajes que más seguí.

La Patrulla x. La muerte de Fénix. Una aventura espectacular. Claremont y Byrne en su mejor momento.
Los 4 Fantásticos. Contra los Skrulls, que tan de moda están actualmente.
Superlópez y las mejores parodias de los superhéroes. Recuerdo comentar también los chistes de este tebeo con mis amigos.
La muerte del Capitán Marvel. Impresionante reflexión sobre la enfermedad y la muerte. Realmente me impactó.

Otro de Gago
































