jueves, 21 de julio de 2011

Fotomontaje

En el foro de El portal de la rosa de los vientos fantasean con una posible película del Guerrero aplicandole el photoshop al cartel de Ironclad (y la verdad es que queda bastante bien).

sábado, 30 de abril de 2011

El Jabato. Tomo III. Cuadernos de la historieta española.


Por fin en nuestras manos la tercera parte de la trilogía dedicada a El Jabato dentro de la colección Cuadernos de la historieta española. En la línea de los anteriores, con los que forma una unidad, continua la numeración del tomo II, por tanto comienza en la página 373 y termina en la 558. De esta manera se obtiene manejabilidad, lo que se agradece, porque siempre es más cómodo para el lector tener 3 libros de no muy extensa paginación que si se tratara un único y grueso volumen. También está el asunto económico, ya que es más fácil adquirir poco a poco estos ejemplares que hacer un desembolso más significativo, en el caso de que fuera un solo volumen, que sería mucho más caro lógicamente.

Este tercer volumen comienza presentando y analizando a los principales de la serie (continuando donde se quedó en el segundo volumen).

A continuación el autor hace un estudio del paso de El Jabato  por la publicación El Capitán Trueno Extra una vez clausurada su propia colección, como un último intento de tener al personaje vivo en el mercado.

En la siguiente sección, sin duda la más jugosa del libro, y que ocupa el cuerpo central y principal del mismo, desde la página 397 hasta la 515, Fernando Bernabón se detiene a glosarnos la vida y la obra de los principales creadores y artífices de las aventuras del Jabato. Para ello ha realizado, en algunos casos, una concienzuda labor de investigación, ya que algunos de estos esforzados del tablero de dibujo habían quedado en el más triste de los olvidos. Como decía, además de las notas biográficas de rigor, se nos ofrece de manera extensa y detallada la obra desarrollada a lo largo de su vida aparte de su relación con El Jabato de cada uno de estos autores, lo que constituye una valiosa fuente de información y de consulta.

Los autores en cuestión estudiados en el presente volumen son: Víctor Mora, Darnís, Luis Ramos, Jaime Juez, Arriazu, Carregal, Martínez Osete, Collado, Margalef, Buylla y Casanovas.

El siguiente apartado del libro está dedicado a su trayectoria editorial, curiosidades, merchandising, etc.

Por último, como colofón final, unas fichas técnicas de las distintas colecciones del Jabato, así como un listado de los títulos de todos los episodios.


Para más información y pedidos, pasaros por el blog de Cuadernos de la Historieta Española.


sábado, 5 de marzo de 2011

Huracán, de López Blanco

Aunque todos los tebeos de la época respondían a idénticos esquemas, lo cierto es que el contenido de los mismos era sumamente variado. En Huracán, seguramente uno de los mejores tebeos de ciencia-ficción autóctonos que se han realizado, el protagonista vive la clásica aventura rodeada de todos los ingredientes de la correspondiente mitología de la CF, la narración mantiene en todo momento el ritmo justo, dosificando los tiempos de acción, transmitiéndonos con acertado humor los sentimientos de los personajes.


Huracán se adentra en la CF. La trama se sitúa muy cerca de la parodia, a base de acumular tópicos, absurdos y guiños al lector. López Blanco ejecuta un dibujo modélico, limpio y equilibrado, que se ajusta a la perfección al tono de aguda sátira que recorre la colección, una obra verdaderamente singular en un panorama dominado por moldes mucho más rígidos.

Con Huracán López Blanco trató el genero de la ciencia-ficción por primera vez, lo que por un lado, el análisis cronológico de su carrera, obra a obra, demuestra una constante inquietud "autoral" que deja las puertas abiertas a golosos análisis tanto estéticos como temáticos, los cuales, la verdad, no muy a menudo resultan justificados cuando de lo que se trata es de estudiar la obra de un historietista; Huracán demuestra una implicación puramente autosatisfactoria.

El montaje clásico, como todos los cómics de esa época, y que tan fáciles resultaban de leer. Da igual que el interés de la historia esté centrado en tal o cual acontecimiento. Si aparece una persecución o una pelea, López Blanco le dedica las viñetas justas, ni una mas ni una menos. Sea o no importante para el desarrollo de los hechos.

López Blanco es, por derecho propio, uno de los dibujantes más interesantes del panorama español de los 40/60. López Blanco mantuvo una regularidad que le permitieron crearse un público fiel.

Si analizamos las constantes presentes en este artista, a través de sus principales obras, son las de ser un autor que imprimía a sus trabajos un gran sentido del humor, adaptándose así a cualquier circunstancia, con lo que sus historias discurren de forma lógica, o cuando menos, todo lo lógicamente permitían las pautas del genero a las que se circunscribiera.

Si bien el trabajo de López Blanco, como ya hemos dicho, es excelente, no podemos ignorar las excelencias del

guión de De la Iglesia, debemos tener muy presente que ni el mejor dibujo mejora un mal guión, lo hace más atractivo superficialmente, pero no es capaz de excitar el interés y sin interés no hay historieta posible. De la Iglesia demuestra, en Huracán, su exacto conocimiento del ritmo, su dominio económico del diálogo, su sabio control de los tiempos, su facilidad para la creación de ambientes….. En resumen, su talento como guionista.

Es más que obvio que en el caso de Huracán los aciertos de realización van parejos a los del guión. La gran sutilidad de Huracán consiste en adoptar formas y convenciones de diversos géneros tebeisticos y fundirlos en una mismo tebeo, sin que los cambios de tono ni los giros narrativos chirríen entre sí.

Resumiendo un trabajo agradable, mucho más adulto de lo que podría parecer en una primera lectura.


Deudor de López Blanco

Siempre me he sentido deudor de aquellos artistas, guionistas que en una triste época, fueron capaces de hacerme soñar, que con sus tebeos me depararon horas y horas de distracción.

López Blanco, por méritos propios, forma parte de esos artistas, su lápiz nos deparó algunas de las mejores series que nunca se han publicado en nuestro país. Por ello siempre le estaré agradecido.

Ya de pequeño pintaba siempre que tenía ocasión, le daba igual donde fuera.

Era autodidacta pero con cierto sentido académico. Fue Ramón de la Fuente el que le puso en contacto con Adolfo López Rubio. Allí en su estudio, estaban Ibarra, Víctor de la Fuente, Paco, Luis Blanes, Luis Vigil, Pepe Laffond, Manolo Huete…. Su formación como dibujante se completó realizando carteles, ilustraciones de libros y revistas, historietas y, sobre todo, entrando en contacto con el mundo profesional de entonces.

Pasó una mala época con el cierre de Histograf, hasta que Terán le consiguió, para pasar a tinta un personaje llamado Hambelik, un defensor, una especie de emperador negro, que dibujó durante varios años.

Por aquel tiempo, Luis Bermejo había dejado Aventuras del FBI, una serie que ejecutaba para Editorial Rollán con excelentes resultados. A López Blanco le propusieron continuarla y, después de algunas dudas, aceptó. Otro personaje que realizó para Rollán fue Montana, una especie de Don Quijote acompañado de Sancho Panza, trasplantado en la Baja California.

Con guiones de Juan Antonio de la Iglesia, el hermano de Álvaro, director de la Codorniz y para le Editorial Maga realiza El Coloso, aprovechando la moda de los tipos muy musculosos que habían impuesto las películas sobre Hércules. La colección estaba funcionando muy bien cuando tuvieron que cambiarle el título por El Príncipe de Rodas, debido a las quejas del fabricante de un vino quinado al que llamaban El Coloso.

También con guiones de Juan Antonio de la Iglesia dibujó El Espíritu de la Selva y Huracán, al que considera uno de los primeros superhéroes que se publicaron en nuestro país.

A finales de los años cincuenta fundó Ibergraf, donde, un muy joven, Carlos Giménez dio sus primeros pasos en el mundo de la historieta.

Manuel López Blanco se consideraba un autor insatisfecho. Le hubiera gustado hacer un cómic de autor, por ejemplo poner en imagen un cuento de Chejov. Desgraciadamente era una época en la que un dibujante tenía que trabajar por la mañana, por la noche, y, en ocasiones, hasta por la noche. Había que vivir y mantener a la familia.

Sus últimos doce años como dibujante los pasó como ilustrador de la revista Selecciones de Readers Digest


Los niños éramos amigos de la fantasía de la irrealidad, de las historias donde lo realmente fundamental se centraba en las peripecias de la acción y de la derrota del malhechor para impedir que llevara a la práctica sus perversos planes. El dibujo de López Blanco nos enfrentó a mongoles y piratas, a vikingos, improbables civilizaciones más o menos ocultas en fortalezas remotas o imperios, siempre según las entretenidas fabulaciones del guionista. Los tebeos de López Blanco, tienen entre sus muchísimas cualidades las de ser capaz de entretener y divertir haciéndonos creíbles los hechos que se narran. Por todo ello, siempre me sentiré deudor de Manuel López Blanco

Manuel López

martes, 1 de marzo de 2011

Cartel del V Salón del cómic y Manga de Castilla y León 2011


Preciosa ilustración de Javier de Castro ganadora del concurso de carteles en la modalidad de cómic europeo.

Tendrá lugar los próximos 12 y 13 de Marzo, pero hay programadas una serie de actividades previas desde el 5 hasta el 11 de Marzo, entre las que destacan una conferencia homenaje  y una clase magistral de Jesús Redondo.

Para más información sobre este evento pinchad el enlace.

domingo, 13 de febrero de 2011

El Guerrero en plena lucha.

Sí, ya sé que esto está bastante parado.Gracias a los textos de  Manuel López y a amigos como el Capitán Lugo, que ha tenido la amabilidad de enviarme este precioso dibujo, se mantiene vivo el blog. Tengo un montón de material y sorpresas que irán apareciendo con paciencia algún día por aquí. Mientras, nos deleitamos con joyas como ésta. No puedo dejar de recomendar el blog de su autor, El Capitán Lugo, cuyas aventuras se pueden seguir en el enlace.

domingo, 6 de febrero de 2011

El humor en la España franquista

La risa superó los miedos más comunes en la España franquista


"La especie humana tiene sólo un arma realmente efectiva: la risa. En el momento en que surge la risa, toda nuestra dureza se desploma, toda nuestra irritabilidad y nuestros resentimientos se desvanecen y un espíritu ‘soleado’ ocupa su lugar".

Mark Twain

El humor y el poder tienden a no llevarse bien, sobretodo cuando el poder no es inteligente, sino que es el poder de la fuerza y de las armas. Ese poder no tiene humor. El humor siempre representó un estado de rebeldía y resistencia contra el status quo, una mirada avispada para azuzar conciencias, un acto de protesta escondido tras una sonrisa.

Dijo Enric Sió que la historia de la España de la posguerra estaba reflejada, semana a semana, en las páginas de Pulgarcito y es que el tebeo de posguerra es un magnífico documento de las miserias de la España franquista que logró burlar la misma censura.

La Dictadura de Franco fue un período difícil también para el tebeo Español. Sin embargo, tras los tebeos de propaganda política, historietistas entonces jóvenes como Cifré, Contí, Escobar y Nadal, por citar unos pocos, pusieron las bases de una historieta que burla burlando, fue un verdadero retrato social de la época, un retrato de la realidad que veían a su alrededor.

En aquella realidad monótona y depresiva, al menos para la mayoría de la gente en esos años, surgió otra realidad alternativa y consoladora, un lugar donde la vida resultaba más justa, segura y, en suma, feliz: El Tebeo de Humor.

El tebeo con el cine fue el supremo arte de los sueños, fueran negros, grises o blancos; optimistas o pesimistas; naturalistas o fantásticos. No puede extrañar, pues, que el tipo de historieta que más cautivó a las multitudes fuera aquella que les ha ayudó a evadirse de lo cotidiano, o al menos a interpretarlo con un sentido más seductor que el de la simple realidad. En los años cuarenta, y finales de los cincuenta del siglo pasado, época en que el arte de la historieta alcanzó su plenitud en nuestro país.



La historieta alcanzó una posición indiscutible en la cultura popular de esos años. Quizá por ello ha sido desdeñada, como algo indigno de serio debate. Mientras que sus principales elementos integrantes (concepción, dibujo, caricatura y escritura, entre otros) han recibido trato académico por separado, la combinación de todos ellos ha obtenido un lugar insignificante en el mundo literario y en el artístico y ello a pesar de estar reconocida en el ámbito mundial como arte, en nuestro país, incomprensiblemente, ocupa un lugar que no se corresponde con el que debería ocupar.



¿Quién no recuerda nombres como DDT , Tiovivo o Can Can? Páginas y páginas llenas de personajes que ya forman parte de nuestra historia cultural y de la del país.

Eran publicaciones para niños pero niños mayores. El tiempo ha dejado claro que no se trataban de un simple divertimento para niños, pero ¿y ahora? Por motivos comerciales y culturales, todos aquellos personajes dejaron de existir. La democracia trajo sus propios personajes, muy distintos de los anteriores, pero los nuevos no han sido capaces de sustituirlos.

En la actualidad, la industria del tebeo es totalmente distinta a la de aquella época. Ya no se llevan las revistas del estilo de las mencionadas, con historias cortas de diversos personajes. El tebeo autóctono no está pasando por un buen momento. Nuestros dibujantes ha habido de adaptarse a la estética yanki o a la del manga para poder sobrevivir. Sin embargo, el declive de nuestra historieta ya comenzó cuando Vértice importó, masivamente, el tebeo de superhéroes.

Que lejos queda la época de mayor esplendor de nuestra historieta, durante los años cincuenta y sesenta, cuando la producción editorial española de tebeos alcanzaba tiradas de cientos de miles de ejemplares. Y si a ello añadimos que se estimaba que cada tebeo era leído por más de diez personas diferentes, podemos hacernos una idea de la importancia que este medio tuvo en la Sociedad española

Manuel López

domingo, 16 de enero de 2011

Conti. El disparate inteligente

La obra de Conti es una muestra de ese humor absurdo e inteligente del que fue un genio y figura. Conti fue uno de los grandes de Pulgarcito. Su humor fino, inteligente y absurdo significó un soplo de aire fresco en la historieta de la España de la posguerra. A traves de su más celebrado personaje, El Loco Carioco, nos estuvo diciendo que la realidad puede ser más irreal que la propia irrealidad. De un mundo a otro sólo media una formulación más o menos racional.


Pulgarcito (1921), con el comienzo de la Guerra Civil en 1936 significó el estancamiento, al igual que el de la historieta en general, de su evolución hasta el final de la guerra.
Una vez acabada la Guerra Civil poco a poco va trasluciendo el principio de lo que será una época dorada en cuanto a su aceptación, que se prolongaría hasta que, a mediados de los años 60, la televisión empezó a irrumpir masivamente en los hogares españoles y modificó muchos de los comportamientos de la población. Para ello, a partir de 1947, contrata un equipo de jóvenes historietistas ya experimentados y disfruta de los servicios de un hombre clave dentro de la publicación: Rafael González Pulgarcito es una ráfaga de aire fresco. Es un canto a las libertades y una sonrisa delante de las desgracias y penurias en los momentos difíciles de la posguerra. Los personajes más admirados, los más populares y queridos de los lectores.

En ocasiones el mérito de llegar primero no cuenta a la hora de hacer balance y medir los progresos de la historia, o se da el caso de obras punteras que, con el devenir de los años, vienen a ser ignoradas o menospreciadas como si no hubieran existido nunca. Podría ser el caso, es difícil saberlo a ciencia cierta, de El loco Carioco, el personaje creado por Conti para la revista.

¡Todas los tebeos en el franquismo son iguales!

Este comentario, acompañado de miradas de desprecio, es el que sufrimos la mayoría de las veces aquellos que como nosotros confesamos nuestro interés en este controvertido género historietístico. Si bien es cierto que todas los tebeos en el franquismo están concebidos con un mismo fin, el de entretener al lector, no es en absoluto verdad la creencia de que habiendo visto uno los has visto todos. Dentro del universo del tebeo en esa época existió un grupo de profesionales que se esforzaron por darle un cierto aire de dignidad a una parcela del ocio vilipendiado universalmente (pero de la que casi todo el mundo ha hecho uso al menos una vez). Gracias a ellos los aficionados podemos dejar de esconderemos y de sentirnos como una especie de analfabetos y ridículos.

Parece que, hoy más que nunca, los lectores de tebeos están urgidos por encontrar alguna clave que ayude a comprender, o al menos sobrellevar, una realidad a veces más cercana a los seres monstruosos de la historieta moderna que a los trazos estilizados de las viejas revistas.
Conti

Estas líneas pretenden ser un pequeño homenaje a uno de los autores más significativos del genero en nuestra posguerra, y que hasta ahora ha estado en un guetto del que pretendemos, con estas líneas, que vaya saliendo. Pero sobre todo el motivo de estas páginas es agradecerle a Conti todos los momentos de placer que nos ha dado leyendo sus historietas

Conti retratado en "El inverno del dibujante" de Paco Roca.
El nombre de Conti va unido al efervescente transcurrir, en los años cuarenta/cincuenta, de la revista Pulgarcito. La obra de este autor viene a desembocar en un tipo de historieta delirante, en un modo de narrar lleno de chispas en las que parece refocilarse haciéndonos disfrutar con sus personajes, sus situaciones cómicas, sus agudas alternativas. Fue la época dorada del humor gráfico porque luchaban por sortear la censura.

Ganarse el pan

A pesar de las muchas distancias, sino temáticas, si estilísticas existentes entre Escobar, Peñarroya, Cifre y Conti, existe una suerte de "link" que los une y que, de alguna forma, los hermana. Dibujaron en parte gracias a la necesidad expresiva que hay en todo autor pero, por sobre todas las cosas, dibujaron para ganarse la vida. Y aunque ninguno de ellos tuvo pretensiones de trascendencia, la obtuvieron.

Vistas en perspectiva, las primeras historietas del dibujante adolecen de cierta indefinición, como si Conti todavía no hubiera decidido que sobre que clase de cosas y cómo deseaba dibujar. No menos cierto es que la particular habilidad de Conti para construir veloces e inteligentes viñetas ya estaba presente en sus primeras historietas, una característica no muy evidente en la obra de algunos de sus coetáneos.


El dibujo de Conti es sencillo, pero eso forma parte del encanto de sus historietas, que son de lo más irreverentes y cachondos de la historieta española. Un autor, quizá, carente del glamour de algunos de sus coetáneos, pero sobrado de ingenio, mala leche y franqueza.
El humor inteligente despierta sonrisa

La sonrisa es lo que produce el humor más inteligente y la carcajada suele producirse por el humor más disparatado. La carcajada dura un segundo, la sonrisa puede durar hasta un minuto y si el chiste es muy inteligente, a medida que lo va entendiendo se va prolongando esa sonrisa y la gente lo disfruta más y el humor de Conti es un humor disparatadamente inteligente. Ojalá la historia de la historieta llegase a guardar el recuerdo de la obra de todos los profesionales, técnicos y colaboradores que dieron vida a la Editorial Bruguera y hoy permanecen ignorados.

Desgraciadamente, en los últimos años parece haberse desarrollado una tendencia común en todo el mundo, y es que de forma casi global, las revistas infantiles con tebeos han sido sustituidas por revistas de videojuegos o de clubes televisivos.
La edad de oro, Conti y el Loco Carioco



Una vez acabada la Guerra Civil poco a poco va trasluciendo el principio de lo que será una época dorada, en cuanto a su aceptación, para el tebeo que se prolongara hasta mediados de los años 60, debido a la irrupción la televisión en los hogares españoles.

Pulgarcito, a partir de 1947, a cuyo frente se encuentra el que fuera un hombre clave dentro de las publicaciones de Bruguera: Rafael González, contrató a un equipo de jóvenes historietistas, que convirtieron a la revista, a pesar de la censura Franquista imperante en aquel entonces, en retrato social de la época.

Carpanta; El Repórter Tribulete; Don Pío, El Loco Carioco, Las hermanas Gilda, Zipi y Zape, Casildo y Doña Urraca, se convertirían prontamente en los más populares y admirados personajes de la revista.

Si la prensa y las revistas populares reflejaban la historia oficial del país, en Pulgarcito se ofrece la otra cara, la oficiosa, la del pluriempleado, las colas, los abarrotados tranvías, el estraperlo, los nuevos ricos, el hambre, etc., y paradójicamente era una revista infantil. En una época en que la censura impedía hablar de ciertos temas, Pulgarcito, a través de sus personajes, aprovecha para hacer una crítica a los estamentos sociales, sus historietas reflejan una realidad.

Hoy, desgraciadamente, el tebeo es el único medio de comunicación de masas que ha dejado de serlo: se ha convertido en minoritario, desplazado de las prioridades infantiles y adolescentes por la televisión, la consola o cualquier otra cosa.

Pulgarcito forma parte de nuestras lecturas infantiles y adolescentes, publicación, que a mi juicio no se le ha dado la importancia que merece. Por lo que desde estas líneas, insto a plumas más preparadas que la mía, conseguir un tratamiento riguroso y serio a la gran obra que se debe realizar y no se ha hecho hasta el día de hoy. Que tiempos aquellos en que a los tebeos eran conocidos como tebeos y no cómics.
Los 50 y 60

Los años 50 y 60 fueron los de oro de las revistas o tebeos infantiles y juveniles. De por aquél entonces -o unos pocos antes- son las ya históricas: "Pulgarcito", "DDT", y "Tío Vivo", todas ellas editadas en Barcelona. En todas ellas encontramos al grupo de historietistas de Pulgarcito, son los: Cifré, Peñarroya, Escobar, Conti, etc. De la que podríamos denominar como "la vieja guardia", el estilo de las historietas de Conti son, quizá, más que criticas, más personales e irreales. Con un grafismo deliberadamente sencillo del que hace uso, y que está dotado de una gran expresividad, convierten su lectura en algo intemporal que permanecerá vigente más allá del período en que fue concebida.

En un país en el que como señala Carlos Giménez, se follaba con prisa, con hambre, con rabia, con desprecio, con odio, e incluso se follaba con desgana. Y en el que la mayoría de veces ni siquiera se follaba, leer a Conti no era únicamente el camino hacia la risa prolongada, sino también volver a recordar unos modelos gratificantes de estar en este mundo ahora malparado. Mucha confusión y enredo, diversión, gracejo, coña, risas y mucho buen hacer.

En esos años, Conti, se perfiló como un historietista maduro y sobrio, perfecto conocedor de los resortes del medio de expresión en el que trabaja y consciente de sus limitaciones y sus virtudes.

El análisis cronológico de su carrera, deja las puertas abiertas a un interesante análisis tanto estético como temáticos.

Conti es, por derecho propio, un clásico. Si nos remontamos al 40/50 y recordamos aquella etapa confusionista de posguerra donde algunos autores se empezaban a soltar la melena, vemos que sobresale con luz propia "El loco Carioco", personaje que nunca jamás se ha ido del todo de la mente de los aficionados. Y los años han pasado y Conti sigue ofreciéndonos, cada vez que le volvemos a leer, jugosas y sustanciosas páginas que llevarnos a los ojos … Tanto si has oído o no hablar de él en tu vida. El Loco Carioco nos propone un mundo delirante en que todo parece deba ser excesivo. En el mundo del Loco Carioco todo tiende al exceso, al delirio y por supuesto a la risa.


El loco Carioco fue un personaje que contó con numerosísimos adeptos. Para algunos, entre los que me incluyo, las historietas de Conti están íntimamente relacionadas con el despertar de mi pasión por los tebeos. A través de sus aparentes sencillas páginas, aflora sin duda el mundo dislocado de la posguerra, pero por encima de él sobrevive en sus páginas todo un mundo de esperanza.

Conti fue uno de los mejores colaboradores de la revista Pulgarcito. Narrador excelente, humorista completamente pasado de rosca, su obra constituye una colección de despropósitos y ataques al buen sentido. El Loco Carioco ejemplifica las características del autor: un argumento cercano al surrealismo, un personaje delirante en su esforzada caricatura de lo cotidiano, con unos diálogos, en ocasiones, aparentemente absurdos.



A pesar de que la historieta de posguerra estuvo marcada por las tutelas de carácter religioso y por la instrumentalización partidista, falta de libertad de expresión, que caracterizó la dictadura franquista, Conti formo parte de aquellos autores que no cerraron los ojos a la realidad circundante y con todo el disimulo que se quiera, reflejaron en el tebeo las carencias y malestar existentes en la época. Retrataron a la sociedad que les rodeaba, una sociedad grotesca y caricaturizable. En esos años la historieta española, consiguió unos techos de calidad que es imposible relegarla al olvido, por ello seguimos intentando preservar del olvido aquellos tebeos de posguerra, que son un autentico legado. De aquel tebeo popular sin pretensiones surgieron verdaderas obras maestras.


Finales de los 60

Comienza a finales de esta década una decadencia del tebeo derivada de los nuevos medios y los cambios en los modos de vida de los españoles, así como de una censura más restrictiva. Los tebeos se hacen menos críticos, lo que conlleva el paulatino abandono de aquel afortunado humor, que en años anteriores, siempre actuó como desengrasante contrapunto distanciador, de puente entre lo oficial y la realidad. Es también cuando Pulgarcito sufre un cambio de estilo importante, se deja de hacer el típico chiste hinchado, el sistema antiguo de Bruguera en la que había que esperar a la última viñeta para que hiciera gracia.

1969 supuso un cambio fundamental en la línea de la editorial Bruguera, abandonando las historietas de una página (a lo sumo una doble) y pasando a ocupar varias. Este formato se mantendría posteriormente en todas las revistas de la editorial, donde una generación de nuevos autores había irrumpido con fuerza.
 
Manuel López
 
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